Publicado el 12/06/2018 - 07:00 Hs.

Mundial Rusia 2018: la increíble historia del argentino que le robó la Copa del Mundo a Brasil

Poco antes del Mundial de Inglaterra en 1966, el trofeo Jules Rimet -con el que se había galardonado a todos los campeones desde 1930- desapareció de una bóveda de un banco de Londres donde estaba resguardado.

El escándalo fue mayúsculo. Scotland Yard desplegó un operativo sin precedentes para encontrar el trofeo de 1,8 kilogramos de oro, antes de que los ladrones tuvieran oportunidad de convertirlo en lingotes para ser vendidos.

Uno de los mayores ataques contra las autoridades inglesas en ese entonces por permitirse el descuido que derivó en el robo provino de la entonces Confederación Brasileña de Deportes, CDB.

"Eso en Brasil nunca hubiera ocurrido. Incluso los ladrones en Brasil consideran la Copa sagrada y robársela hubiera sido un sacrilegio", dijo Abrain Tebel, un directivo de de la CDB.

Y como lo había ordenado el expresidente de la FIFA, Jules Rimet, cuando Brasil ganó su tercer Mundial en México 70, el trofeo le fue entregado al país de forma definitiva.

Pero entonces ocurrió la profanación: el 3 de diciembre de 1983, cuando una cuadrilla de ladrones brasileños, que no dio mucha importancia a "lo sagrado" del trofeo, lo sacó de su cofre blindado en la sede de la Confederación en Río de Janeiro.

Y de ese modo se esfumó en el aire para siempre.

Pero más allá del robo, más allá de la vergüenza de perder un tesoro nacional como era el trofeo Jules Rimet, lo que más produjo agobio fue el rumor que comenzó a surgir pocos días después del asalto.

Aunque el trofeo lo habían extraídos ladrones brasileños, quien había fundido la Copa y convertido en lingotes de oro para hacerla desaparecer para siempre había sido un argentino.

Su nombre, Juan Hernández.

http://www.bbc.com

 

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