Publicado el 12/07/2018 - 08:19 Hs.

Nicolás II de Rusia: el final de un reinado difícil y trágico

Último zar de Rusia, abdicó tras la revolución de febrero de 1917

El 20 de octubre de 1894 falleció el zar Alejandro III. Un mes más tarde, y de luto todavía, su hijo Nikolái Alexándrovich Románov (Nicolás II), contraería matrimonio con Alejandra Fiódorovna en la Capilla Grande del Palacio de Invierno, en San Petersburgo. La coronación no se produjo el 14 de mayo de 1896, en la Catedral de la Asunción del Kremlin de Moscú. Durante los festejos, la aglomeración en el Campo de Jodinka provocó una avalancha en la que perdieron la vida más de un millar de personas. Esto provocó que al zar le pusieran el apodo de «sanguinario». Tal percepción se reforzó cuando el 9 de enero de 1905, conocido como el «Domingo sangriento», la Guardia Imperial disparó contra una multitud de manifestantes que acudieron al Palacio de Invierno con la intención de entregar al monarca una lista de reivindicaciones. Los disturbios y levantamientos que se desataron a partir de aquel día recibieron el nombre de «Primera revolución rusa». La derrota en la guerra con Japón contribuyó además a crear un caldo de cultivo hostil al zar, que terminó optando por hacer concesiones, una de ellas la instauración de la Duma, el primer parlamento que tuvo Rusia.

Surgieron las primeras libertades, entre ellas la de expresión, prensa y reunión. También hubo una amplia amnistía, pero los desórdenes se reprodujeron en 1907. Los liberales y las organizaciones obreras consideraban insuficiente el marco legal existente. Exigían más reformas y derechos en el plano político. 

En aquel convulso periodo apareció en escena Rasputín, un monje visionario que tenía una enorme influencia sobre la zarina y terminó convirtiéndose en el principal consejero de Nicolás II, algo que no gustó en la corte. Rasputín fue asesinado el 17 de diciembre de 1916 en un atentado organizado y ejecutado por el príncipe Félix Yusúpov. Uno de los consejos que Rasputín le dio al zar fue no entrar en la I Guerra Mundial y Nicolás II no le hizo caso. El desastre sufrido por las tropas rusas y el descontento general precipitaron los acontecimientos. Tras la revolución de febrero de 1917, Nicolás II tuvo que abdicar. La revolución bolchevique acabó definitivamente con el régimen zarista y la dinastía Románov. El 17 de julio de 1918, Nicolás II, la zarina Alejandra, el zarévich Alexéi, sus hermanas las grandes duquesas Olga, Tatiana, María y Anastasia, además del médico de la familia, una doncella y dos criados fueron fusilados por un grupo de pistoleros encabezado por Yákov Yurovski, que cumplía órdenes del Sóviet de los Urales. La Iglesia Ortodoxa rusa canonizó años después a todos los miembros de la familia real.

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