ROCK, FILOSOFÍA Y OBJETOS CULTURALES

Mucho se ha dicho y escrito sobre el rock, pero sin fundar algunas cuestiones tales como que el mismo permite y propicia una lectura filosófica de su contenido.

Ya sabemos que el rock, cuando a finales de los ’50 cruzó el Atlántico desde los Estados Unidos hacia las principales ciudades portuarias de Europa, ha dejado de definirse en estrictos términos de compases musicales para convertirse, desde hace bastante más de medio siglo, en una cuestión de actitud contracultural, de confrontación y resistencia frente al establishment, y de rebeldía y denuncia social. Y unos cuantos de sus autores trascendieron el mero ambiente del negocio musical para ser interpretados y valorados como sólidos pensadores que expresan y buscan interpretar el mundo en el que viven. Al punto tal que, aunque inicialmente encontrara resistencias para ser aceptado como referencia conceptual, sin embargo ya tiene, por ejemplo, a Bob Dylan como su propio Premio Nobel, institucionalizando al rock como fenómeno abordable y analizable desde lo académico. También ha tenido íconos libertarios y mártires de su causa, como John Lennon. Sin olvidarnos de que supo instalar el ejercicio de crear memorables discos conceptuales, como el “Tommy” de Pete Townsend liderando la legendaria The Who, o “The Wall” de Roger Waters cuando encabezaba Pink Floyd, o como la versión rockera de “La Biblia” a cargo de Ricardo Soulé cuando integraba Vox Dei. Porque, además, como bien refiere Umberto Eco al afirmar que algunos fenómenos culturales funcionan como “metáforas epistemológicas”, el rock acerca y exhibe un recorrido histórico pero también coyuntural de aquella temática que desarrolla en cada una de sus canciones. De tal modo, podrán sacarse conclusiones desde lo ideológico, lo político, lo económico, lo epistemológico, lo religioso, lo antropológico, lo literario, y con el aporte de numerosas disciplinas que contribuyan a una detallada interpretación de este innegable y destacado objeto cultural de nuestro tiempo, que viene atravesando generaciones, y que ha sabido hacer que los más jóvenes se identifiquen y se sientan representados con sus expresiones. También, en algún punto, debe tenerse claridad a la hora de distinguir entre modelos e ídolos. Los rockers difícilmente puedan percibirse al modo de cómo entendemos a los modelos en nuestra sociedad. Porque quizás no encarnen los valores más deseables. Pero sí despierten aquella adhesión acrítica que moviliza imitaciones de comportamientos y conductas.

Para introducirnos a la Filosofía podemos hacerlo a través de cuatro ejes, que permiten ir entrelazándolos para acceder a una panorámica precisa y clara.

El primero, Secuencia Histórica, recorre todas las etapas conocidas y aceptadas de la filosofía occidental: la Presocrática, la Antigua, la Medieval (con sus períodos patrístico y escolástico), la del Renacimiento, la Moderna y la Contemporánea.

El segundo eje, complementario del primero, es el de Autores, que destaca, por su originalidad e impronta, a aquellos pensadores que innovaron o revolucionaron cada época. Como Heráclito y Parménides para la Presocrática. O ese helénico power trío que fueran Sócrates, Platón y Aristóteles para la Antigua. O el neoplatónico San Agustín para la Patrística y en el muy aristotélico Santo Tomás de Aquino para la Escolástica. Y el magnífico y trágico Galileo Galilei para el Renacimiento. Y Kant, Hegel, Nietzsche y Marx para la Moderna. Y tantos que no alcanzaría espacio para nombrarlos si hiciera nada más que la mención de todos los que, con mérito suficiente o no, creen haber sacado chapa de filósofos en la etapa Contemporánea.

El tercer eje es el de las Disciplinas Filosóficas. Si la filosofía es la reflexión sobre la vastedad de cuestiones que nos conmueven en tanto humanos, cada disciplina es un recorte con objeto propio en cuanto a materia para el análisis. Como la Lógica, la Metafísica, la Ética, la Estética, la Epistemología, la Antropología Filosófica, y todas las Filosofías aplicadas que se nos ocurran (filosofía social, filosofía económica, filosofía política, filosofía del derecho, filosofía de la naturaleza, etc.). Sí, la Filosofía del Rock también.

Finalmente, en el marco de los cuatro ejes tradicionales, el cuarto, a su vez complementario del tercero, es el de las Problemáticas. Nadie que se precie de ser filósofo se privó de manifestarse acerca de algunos pocos y puntuales temas. Cuestiones de fondo en este particular universo. Centro de atención en todas las épocas desde que se registran estas cavilaciones. Ellas, que no son tantas pero sí definitorias, son (el orden es aleaorio): la Vida, la Muerte, la Felicidad, Dios, el Amor, la Libertad y el Tiempo.

A través de la Cronología, los Autores, las Disciplinas y las Problemáticas seguramente tendremos una visión amplia de la historia de la filosofía. Pero incompleta. En la actualidad, los Objetos Culturales sirven, como instrumentos, para acercarnos aún más.

 

@filorocker

Escrito por: Ernesto Edwards
Publicado el 2018-02-05 20:29 Hs,

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