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Las cepas Delta y Gamma Vs. vacunas.

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Por Claudio Daniel Rosso

Aunque los trabajadores de las minas de oro de la Guayana Francesa, los turistas con ganas de fiesta en Cabo Cod (EE. UU.) y los trabajadores sanitarios de la India habiten en mundos separados, han acabado teniendo dos cosas en común. Todos fueron vacunados contra el coronavirus (COVID-19) y, aún así, todos se convirtieron en miembros de los grupos de contagio.

En las últimas semanas, distintos ejemplos como estos han demostrado que las cadenas de transmisión de la COVID-19 y la superpropagación pueden ocurrir incluso en grupos en los que casi todos están vacunados, lo que está activando las alarmas entre las autoridades sanitarias y pone en duda nuestras esperanzas para recuperar la normalidad.

En mayo de 2021, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC, por sus siglas en inglés) afirmaron a los estadounidenses vacunados que podían quitarse la mascarilla con toda la seguridad, pero la semana pasada la agencia cambió de idea e informó de que las personas vacunadas deberían usar mascarillas en espacios públicos interiores.

La razón fue lo que los investigadores descubrieron a partir de un brote en Provincetown, una ciudad costera en Cabo Cod (EE. UU.), que a principios de julio organizó un gran desfile y varias semanas de fiestas en piscinas abarrotadas. Desde entonces, según los investigadores de salud, ha habido más de 500 casos de COVID-19 relacionados con esos acontecimientos en los residentes del estado, con un 73 % en personas vacunadas. Incluyendo a las personas de otros estados, el grupo de contagiados supera las 900.

El brote de Provincetown fue causado por la variante delta, que actualmente representa la mayoría de los casos en EE. UU. En un comunicado emitido recientemente, la directora de los CDC, Rochelle Walensky, explicó que el «descubrimiento fundamental» es que las personas vacunadas infectadas con la delta en Provincetown parecían tener tanta carga viral en sus sistemas como las no vacunadas.

«Las cargas virales altas sugieren un mayor riesgo de transmisión y suscitan la preocupación de que, a diferencia de otras variantes, las personas vacunadas infectadas con delta puedan transmitir el virus», afirmó.

La recomendación sugiere un rápido regreso al enfoque de distintos niveles
de contramedidas, incluido el uso de mascarillas y el distanciamiento social, que también podría complicar la reapertura de las escuelas en otoño.

Las investigaciones en todo el mundo llevan semanas acumulando evidencia de brotes entre vacunados. Por ejemplo, el equipo científico en París (Francia) y la Guayana
Francesa describió recientemente cómo la COVID-19 afectó una mina de oro de América del Sur en mayo, a pesar de que casi todos los mineros habían recibido la vacuna de Pfizer.

A pesar de estar vacunados, el 60 % se infectó con la variante gamma. Eso sorprendió tanto a los científicos que decidieron comprobar si las vacunas se habían dañado durante el envío, pero no fue así.

Los estudios iniciales de la vacuna de Pfizer mostraron que tenía más del 90 % de efectividad en la prevención de la enfermedad sintomática. Pero eso no es lo que se vio en los mineros de oro; la mitad de ellos terminó con síntomas como la fiebre. No obstante, es posible que las vacunas aún hayan ayudado. Ninguno de los mineros se enfermó gravemente, aunque la mayoría tenía más de 50 años y algunos tenían factores de riesgo como hipertensión arterial y diabetes.

Más pruebas provienen de la India, donde los trabajadores sanitarios eran elegibles para la vacuna de AstraZeneca a partir de principios de 2021. Pero cuando un equipo de Reino Unido y la India examinó los casos de COVID-19 en estos trabajadores, encontraron «un número significativo de nuevas infecciones entre los vacunados» en tres hospitales de Delhi (India), incluido un caso de gran propagación que contagió a 30 personas.

Según los investigadores, las infecciones encontradas tenían muchas más probabilidades de ser causadas por la variante delta, que por cualquiera de las cepas más antiguas que nunca podían causar un grupo de más de dos casos vinculados entre los trabajadores sanitarios. Pero los investigadores encontraron 10 brotes de la variante delta que sí lo hicieron.

La razón por la que la variante delta es diferente es que se transmite más fácilmente; una de las explicaciones es que la cepa podría estar «esquivando» la inmunidad previa, opinan los investigadores. Eso podría ayudar a explicar los brotes entre las personas vacunadas y también significa que si una persona ha pasado la COVID-19, podría volver a contraerla más fácilmente. El equipo de Reino Unido e India estimó que la protección natural contra la infección se redujo hasta a la mitad cuando las personas estuvieron expuestas a la variante delta.

En Estados Unidos, el brote de Provincetown pudo haberse iniciado durante la «Semana de la Independencia» del 4 de julio, cuando la ciudad recibe miles de visitantes. A medida que

avanzaba el mes de julio, los investigadores descubrieron cientos de casos de COVID-19 y los laboratorios de secuenciación en Boston (EE. UU.) determinaron que fueron causados por la variante delta.

El brote de Provincetown hizo sonar las alarmas en los CDC porque las vacunas no parecían prevenir que el virus se propagara de una persona a otra, a pesar de que la mayoría estaban vacunadas, según el Washington Post, que obtuvo una presentación interna de los CDC que describía a la variante delta tan contagiosa como la varicela.

Otra pista clave provino de las pruebas PCR realizadas en unas 200 personas en el grupo de contagiados de Provincetown. Los investigadores encontraron que la cantidad de virus en las vías respiratorias de una persona y, por lo tanto, lo que esa persona podría lanzar al resto del mundo con cada estornudo y tos, era aproximadamente la misma, independientemente de si estaba vacunada o no.

Eso no confirma que las personas vacunadas transmitan igual, resalta la investigadora de enfermedades infecciosas de la Universidad de California en San Francisco (EE. UU.) Monica Gandhi, y señala que las pruebas de PCR detectan tanto fragmentos de virus como gérmenes vivos, por lo que las personas vacunadas podrían propagar menos virus vivo o resultar infecciosas por menos tiempo. Gandhi añade que incluso con distintas variantes circulando, las vacunas siguen siendo efectivas por ahora para prevenir las enfermedades graves.

Sin embargo, asegura: «Estamos detectando casos más leves y sintomáticos», así como transmisión entre los vacunados. Para los CDC, la nueva información planteaba un difícil problema de comunicación: cómo decir a la gente que la garantía de la vacuna podría haber terminado. En mayo, habían indicado que los estadounidenses completamente vacunados podían prescindir de las mascarillas y del distanciamiento social en la mayoría de las circunstancias.

Pero el 25 de julio, las autoridades locales de Provincetown volvieron a introducir la obligación de llevar la mascarilla en los sitios cerrados de la ciudad, incluyendo restaurantes, oficinas, bares y discotecas, y señalaron que empezarían a analizar las aguas residuales. Dos días después, los CDC siguieron su ejemplo y recomendaron que en las áreas de alta transmisión todos usaran la mascarilla en los espacios públicos cerrados.

Debido a la variante delta, gran parte de EE. UU. pronto podría volver a considerarse un área de alto riesgo. Desde los mínimos en junio, los casos de COVID-19 se han multiplicado por más de seis.

Resumido de la publicación del Massachusetts Institute of Tecnology Rewiew

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