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La resiliencia y el rock, parte 2

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Por Ernesto Edwards/Filósofo y periodista @FILOROCKER

Aún seguimos en Pandemia, necesitando una actitud resiliente para recuperarnos. Retomemos conceptos y el enfoque del rock

Estamos terminando 2021, segundo año en el que convivimos con este persistente Covid 19, y sus variantes, del que teníamos la fantasía de que se iría extinguiendo, y que sin embargo las últimas informaciones procedentes del mundo entero nos llenan de incertidumbre y muestran que tendremos para un buen tiempo más de riesgos, cuidados y prevenciones. Esperemos que no sea otro período de innecesarias e insostenibles restricciones. 

El año anterior, apenas la OMS declaró la situación de pandemia, se publicó en esta Columna de Opinión “Frankl, la resiliencia y el rock”. Recordemos que la resiliencia es la capacidad de los seres humanos para adaptarse a situaciones adversas y superarlas. También que en primer lugar fue conceptualizada pensándola como una capacidad personal, individual. Pero la resiliencia también puede ser grupal, comunitaria. Ejemplos abundan a lo largo de la historia de cómo determinadas comunidades pudieron sobreponerse a determinadas experiencias negativas, incluso destructivas, y recuperarse. Consideremos, además, que entre otros ingredientes, se requerirá no sólo de fortaleza y de templanza, sino también de paciencia, ya que en la resiliencia se trata de gestionar ciertas emociones desestabilizantes procedentes del estrés.

Asimismo vimos que su predecesor intelectual fue el pensador austríaco contemporáneo Viktor Frankl, a través de lo que denominó “Logoterapia”, que consistía en superar el dolor, desencanto, desesperanza y vacío existencial a través de centrarse en la voluntad de sentido de cada ser humano. Es decir, en la posibilidad de dotar de un significado (un Logos) a la propia existencia, para sobreponerse a situaciones negativas. Filosóficamente se basaba en la creencia de que todo ser humano es libre de elegir su propio destino, y que el sentido de la vida es inalienable, aunque en ocasiones no lo comprendamos.

También recorrimos y analizamos algunos auténticos himnos rockeros abordando la cuestión, como “Yo no permito”, de Litto Nebbia, “Volver a empezar”, de Alejandro Lerner, “Hallelujah”, de Leonard Cohen, y la insuperable “Dream on”, de Aerosmith

A los fines del presente artículo abordaremos una imagen que puede guiarnos conceptualmente sobre el tema: la flor de Loto. Esta flor es una llamativa y bella planta acuática, habitualmente destacada en países de Oriente, donde la consideran sagrada, además de portadora de un valor metafórico, al asociarla con su surgir de las aguas más profundas y oscuras, y en algunos casos cenagosas. También se la vincula con la sabiduría, la piedad, la pureza y la divinidad. 

En “Flor de Loto” los Héroes del Silencio cuentan: “Nunca tuve fe en mi filosofía. Nunca tuve yo, ni gurú ni guía. Nunca desprecié una causa perdida. Nunca negaré que son mis favoritas. Esta es mi flor de loto, y yo era su sombra. Esta es mi flor de loto, mi mundo no se aclarará. Tanto vagar para no conservar ¡nunca nada!” Orientalismo y decepción.

Con “Lotus Flower” Radiohead narra su historia: “Porque todo lo que quiero es lo imposible. Sólo para ver cómo es, sólo para ver qué da, toma la flor de loto dentro de mi habitación. Lentamente nos desplegamoscomo flores de loto. Todo lo que quiero es lo imposible. Bailando alrededor del foso, la oscuridad esta por debajo. No puedo quitarte la costumbre. Sólo para alimentar mi cabeza de globo, escucha a tu corazón”. Y con “Lotus”, los de REM cuentan: “Ese gato puede caminar como un gran hombre malo, muy feliz de mostrarnos que comí el loto. ¿No lo has notado? Comí el loto. Escaparate, lo reflejo”.

En “Rise Up” la cantante de soul Andra Day despliega su manifiesto resiliente: “Estás cansado y derrotado de vivir la vida en un carrusel, y no puedes encontrar al luchador. Pero lo veo en ti, así que caminaremos afuera y moveremos montañas. Me voy a levantar, me voy a levantar como el día. Me voy a levantar. Me voy a levantar sin miedo. Me voy a levantar, y voy a hacerlo mil veces otra vez. Y me voy a levantar alto como las olas. Me voy a levantar a pesar del dolor”.

Y con el mismo título, los de Imagine Dragons: “Yo tenía esperanzas de recibir una indicación. Yo estaba buscando una altura más elevada. Me he sentido perturbado, despertándome bajo la luz de la noche. Me he estado destruyendo, ocultándome de los focos. Cuando más me alejo, menos temo, y cuanto más me estiro, más desaparezco. La oscuridad justo enfrente de mí. Oh, me está llamando y yo no me daré la vuelta. Yo siempre abría la puerta, siempre mirando hacia pisos más altos. Quiero verlo todo, dame más -levántate, levántate-“. 

En “Rise”, Eddie Veder (líder de Pearl Jam) afirma: “Tal es el camino del mundo. Nunca se puede saber justo dónde poner toda su fe. Y cómo va a crecer. Va a subir. Traer de vuelta los agujeros y oscuros recuerdos. Va a subir. Errores se conviertan en oro. Tal es el paso del tiempo. Demasiado rápido para doblar. Y de repente, tragado por las señales. Bajo y he aquí. Va a subir. Encontrar mi dirección magnéticamente. Va a subir. Derribar mi prisa en el camino”.

En “Sin cadenas” Los Pericos detallan la entrañable y verídica historia de resiliencia y superación de un boxeador, el “Karateca” Medina, tras pagar con años en la cárcel por sus delitos, rehabilitándose: “Sin cadenas entre los pies me puse a andar. Hace tiempo quise encontrar el camino. Nada escapa, nada muere, nada olvida, eso lo sé. Navegante sin rumbo fui, y naufragué. Cada calle, cada rincón,  fui conociendo. Y he perdido, he ganado. He sabido defenderme bien. Contengo la respiración. Es un día tan claro, tan claro. En busca de historias felices. Felices serán el día en que pise firme”.

Finalmente, pensemos en “Best of you” (Foo Fighters): “Yo era demasiado débil para darme por vencido, demasiado fuerte como para perder. Mi corazón está otra vez bajo arresto, pero me suelto. Mi cabeza me está dando a elegir vida o muerte, pero no puedo elegir. Juro que nunca me daré por vencido, me niego. ¿Hay alguien llevándose lo mejor… lo mejor de ti? ¿Alguien se ha llevado tu fe? Es real el dolor que sientes, confías, debes confesar. …La vida, el amor, mueres para curar, la esperanza que comienza, los corazones rotos. Confías, debes confesar”.Claro está que no todo depende de nosotros. Azar, destino o providencia se mueven sin pedirnos permiso. Pero, aunque casi nunca es fácil, la actitud con la que encaremos la vida es una decisión nuestra. Y puede marcar diferencia.

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