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Jugaba en simuladores y a los 30 años dejó su vida en Miami por el sueño de correr de verdad: hoy es campeón

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José Malbran trabajaba en una agencia de publicidad y nunca se había subido a un auto de carrera. En 14 meses ganó el Top Race Junior.

Luciana Aranguiz

La historia de José Malbran no es una más del montón. Hasta mediados de 2020, nunca se había subido a un auto de carrera oficial. Jamás había corrido en un autódromo de nuestro país ni competido en alguna de las muchas categorías del automovilismo argentino. Vivía en Miami, adonde había emigrado para estudiar, y trabajaba en una agencia de publicidad. Soñaba con ser piloto. Pero pensaba que era un imposible.

Igual, cuando la pandemia de coronavirus obligó a «cerrar» el mundo entero, él decidió aprovechar el confinamiento en su casa para ver si ese sueño realmente era tan inalcanzable. Se dio cuenta de que quizás no, apostó todo lo que tenía y fue a la caza de ese deseo. Y el pasado 19 de diciembre, apenas catorce meses después de su primera carrera, conquistó el título del Top Race Junior, la divisional menor del Top Race, y gritó campeón por primera vez en un deporte que lo había seducido ya de grande, a través de la pantalla de una computadora.

«Vengo de cero totalmente. Cero automovilismo en mi familia y mis amigos», arranca el piloto de 33 años su charla con Clarín. Y cuenta cómo descubrió esta disciplina que hoy tanto lo apasiona.

«Un día estaba caminando por Galería Jardín (NdR: Un centro comercial de Buenos Aires con muchos locales dedicados a la tecnologíay vi que vendían unos volantes para la computadora. Pensé: ‘Qué loco’ y me compré uno. Ahí empezó todo. Tenía 20 años más o menos», relata. 

«Empecé a correr online y me fui metiendo cada vez más en los videojuegos. Decía ‘Qué lindo sería hacer esto en la vida real’, pero era un sueño tan lejano, porque no sabía nada de automovilismo. Ni siquiera era de mirar carreras por televisión. El simulador me llevó a las carreras, lo que es muy loco», continúa. 

Malbran descubrió entonces el Simracing, un simulador de carreras que le «terminó de volar la cabeza». «Para mí es muy real. Me podía imaginar corriendo en la vida real y me divertía. Fui haciendo amigos y aprendiendo muchas cosas de autos de carrera, maniobras y ese tipo de cosas que son importantes en el automovilismo. Me divertía muchísimo, pero también siento que me fue educando», relata."El simulador me llevó a las carreras, lo que es muy loco", afirmó Malbran. Foto Gentileza José Malbran

«El simulador me llevó a las carreras, lo que es muy loco», afirmó Malbran. Foto Gentileza José Malbran

El porteño -nació en Buenos Aires, pero se siente muy identificado con Córdoba y el Valle de Calamuchita, la tierra de su mamá- comenzó a pasar todo su tiempo libre en el simulador.

«En Estados Unidos hice la carrera de piloto de helicóptero y trabajé durante un tiempo como instructor de vuelo. Era muy divertido, pero llegaba a casa y me sentaba en el simulador. Lo mismo cuando trabajaba en la agencia de publicidad, todo lo que esperaba era volver a casa para correr«, reconoce.

La pasión creció y cuando comenzó a seguir las categorías del automovilismo argentino, ese sueño se transformó: «Pensaba ‘Quiero correr en auto, en mi país. Pero no creo que suceda'». 

Entonces se desató la pandemia y de un día para el otro, Malbran se vio encerrado en su casa, con mucho tiempo libre. Y el deseo -o necesidad- de «hacer algo» en el automovilismo lo empujó. "Decía 'Qué lindo sería hacer esto en la vida real', pero era un sueño tan lejano", contó Malbran, Foto Gentileza José Malbran

«Decía ‘Qué lindo sería hacer esto en la vida real’, pero era un sueño tan lejano», contó Malbran, Foto Gentileza José Malbran

«Cuando arrancó la pandemia, empezaron a cerrar oficinas en Miami y nos echaron a todos del trabajo. Llegué a casa, al simulador, y pensé ‘¿Y ahora qué?’. Nunca había realmente investigado sobre la chance de correr antes. Pero en ese momento me pasé tres meses investigando, llamando por teléfono a gente de Argentina. Tenía un contacto, Tito Pérez, un desarrollador de autos, que me ayudó mucho. Sin él, nunca hubiera corrido. Tuvo mucha paciencia conmigo, porque le hice mil preguntas, algunas totalmente ridículas. Pero tenía que preguntar, era todo desconocido para mí», explica.

En un momento en el que el automovilismo argentino estaba parado y en el que la viabilidad de algunos equipos peligraba, Malbran trabajaba para arrancar un proyecto de cero. Y con las fronteras cerradas por el Covid, al principio fue todo a la distancia. José recién pudo entrar a Argentina en octubre, cuando Tito y su hijo Lautaro ya habían avanzado mucho en el armado del auto. 

«La gente me dijo que estaba loco. Mis viejos no entendían nada, pero tuve que dejar todo eso de lado y meterle para adelante», cuenta. «La mudanza fue difícil. Para poder arrancar, tuve que vender todas mis cosas, desde sillones y televisores hasta los platos de la cocina, porque no hay mucha gente que quiera apoyar un proyecto así y menos con alguien como yo, sin trayectoria. Mi casa estaba llena de gente extraña que venía a comprar cosas y pensaba ‘¿Qué estoy haciendo? Por Dios, que esto funcione de alguna manera'»Malbrán llegó a Argentina en octubre de 2020 y ese mismo mes corrió su primera carrera. Foto Gentileza José Malbran

Malbrán llegó a Argentina en octubre de 2020 y ese mismo mes corrió su primera carrera. Foto Gentileza José Malbran

Pero cuando llegó a Argentina y pudo ver por primera vez el auto y manejarlo en pista, se dio cuenta de que todo había valido la pena.

«El auto de la temporada pasada lo pintamos con el mismo diseño del auto que tenía en el videojuego en ese momento. Verlo por primera vez fue bastante shockeante, muy fuerte. Y después me tocó manejarlo. Lo más notable cuando me subí por primera vez era el olor y el ruido. En la computadora, no hay olor a nada. En el auto sentía el olor a nafta o a goma quemada y decía ¿Está bien el auto, está mal? Hay olor’. Cosas de principiante total. Y me acuerdo que la primera frenada que tuve, viniendo a fondo… En el simulador, frenás y no pasa nada. En la pista, frené y quemé todas las gomas, las arruiné… Pero creo que mi adaptación fue muy rápida. Fue muy, muy divertido. Sentía que estaba en el mejor videojuego. Había cumplido mi sueño», recuerda.

El título impensado 

Malbran disputó su primera carrera en octubre de 2020, cuando el Top Race Junior reanudó su temporada, con su tercera competencia del calendario en el autódromo de Buenos Aires. A bordo de un Mercedes Benz del LFB Racing Team, quedó segundo en la clasificación, pero lo excluyeron tras la revisión técnica. Largó desde atrás en la final y cruzó la meta en sexto lugar. «Ahí me di cuenta que había apostado bien», asegura. Malbrán ganó el título, tras subir al podio en siete de las 10 fechas del campeonato, con 4 victorias. Foto Gentileza José Malbran

Malbrán ganó el título, tras subir al podio en siete de las 10 fechas del campeonato, con 4 victorias. Foto Gentileza José Malbran

En el resto del campeonato tuvo buenas actuaciones: terminó siempre dentro del top 10, incluido un segundo lugar en la cita de Río Cuarto, su tercera prueba. Y finalizó tercero en el campeonato.

«En 2020 anduvimos muy bien, fue una etapa de mucho aprendizaje, de adaptación. Este año elegí correr con otro equipo, el R36 Team, y fue lo mejor que me pudo haber pasado. Conectamos todos muy bien y fuimos logrando cosas importantísimas. Y con el sueño de correr cumplido, empezaron a aparecer objetivos», aseguró. 

Malbran se perdió el arranque de la temporada en Buenos Aires, pero en la segunda fecha, en Concepción del Uruguay, avisó que estaba para pelear por el título: hizo la pole y ganó el sprint y la final, la primera victoria de su corta carrera. Después tuvo dos carreras para el olvido (fue 13° y 14° en el circuito porteño), pero no se desmotivó.

«Esos resultados me desafiaron como persona y como piloto, porque quería pelear un campeonato pero no podía ni terminar una carrera. Manejé la frustración de una buena manera, cuando todo parecía perdido. Rolo Ortega y mi equipo me decían que sí se podía, pero yo sabía que tenía que aparecer otro José Malbran para lograr lo imposible», comenta.

En la quinta fecha volvió al podio con un tercer lugar en San Nicolás. Después fue segundo en Olavarría, consiguió dos victorias consecutivas en Buenos Aires, un circuito que le había dado muchos problemas antes, y terminó segundo en San Juan. 

«Ahí se prendió la lucecita y decidí ir por todo. Yo creía que, después de todo el sacrificio que había hecho, de mudarme de país, entrenar todos los días, etc, se podía. Llegamos a la última fecha en Concepción a poco y nada de puntos (233 él y 244 Martín Farfala, el lider hasta ese momento), ganamos la carrera y salimos campeones», resume.

«Cuando me bajaron la bandera a cuadros, lloré pensando en todo lo que pasé para llegar a esto. Fueron cosas muy locas, por eso este campeonato tiene un gusto muy especial. Todavía me cuesta encontrar las palabras para decir lo que significa esto para mí. Nadie lo puede creer, ni yo. Pero estoy feliz de poder festejarlo con mi familia, mis amigos y todos lo que me ayudaron», cuenta.

Malbran dará en 2022 el salto al Top Race Series, junto al equipo JLS Corsi Motorsport, con el que sueña con pelear el campeonato. Le gustaría también llegar en el futuro al Top Race V6, el máximo escalón de la categoría. Y fantasea con algún día, tener en sus vitrinas los títulos de las tres divisionales, «la Triple Corona del Top Race», como le dice.

Igual sabe que debe ir despacio. «Estoy aprendiendo, desarrollándome y evolucionando como piloto. No me la creo. Que haya salido campeón no significa nada. Hay que seguir trabajando, mejorando y creciendo, ese es el objetivo», aclara. 

¿Llegó entonces la hora de dejar el simulador? No. «Es algo que me apasiona, me divierte y que me dejó muchísimos amigos», asegura. «Después del festejo por el título, volví a mi casa, me senté en el simulador y me conecté con ellos. Siento realmente que el título lo ganamos todos, el Simracing también salió campeón. Fue el sueño máximo cumplido del pibe simulador».

MC

Fuente.:Clarin.com

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