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La historia no contada sobre el asesinato del padre de Michael Jordan

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Hasta ahora se sabe que el 23 de julio de 1993 James Jordan estacionó su auto a un costado de las rutas 95 y 74 y lo sorprendieron dos ladrones: Larry Demery y Daniel GreenLo asesinaron de un tiro en el pecho y fueron arrestados. Demery confesó haber participado del hecho y dijo que fue Green quien disparó el arma. Pero el caso parece ser bastante más complicado de lo que parece.

El documental Moment of Truth, de cinco episodios, producido por IMDb TV, Amazon Studios y Bow and Arrow Entertainment, muestra la parte oscura del caso; la que no se quiso investigar y todavía despierta dudas.

El día de su muerte, James Jordan estaba cansado de manejar y decidió descansar. Al menos eso dice la historia. Pero el lugar del asesinato fue a unos cuantos metros del hotel Quality Inn, donde podría haber dormido tranquilamente. Pese a que los Jordan eran familia muy unida, parecía no haber sorprendido que James pase su cumpleaños número 57 solo (cumplía años el 1º de agosto) y sin haber sido denunciado como desaparecido (lo hicieron 21 días después). Lo asesinaron el 23 de julio y el 3 de agosto encontraron su cuerpo agarrado de unas ramas en un pequeño río. Fue incinerado cómo un NN, pero los forenses se quedaron con su mandíbula y piezas dentales y sus manos. En el acta de defunción figura que falleció por un disparo de arma de fuego calibre .38 en el costado derecho del pecho.

Dos días después, el 5 de agosto, encontraron el vehículo (un lujoso Lexus) destrozado y en la guantera estaban los papeles que acreditaban la titularidad del auto. El 13 de agosto se confirmó que el cuerpo incinerado era James Jordan Sr., padre de Michael.

Daniel Green

Rápidamente detuvieron a Larry Demery y a Daniel Green con pruebas sólidas respecto del uso del auto Lexus durante varios días y el teléfono con el que el vehículo estaba equipado, por lo que debían explicar muchas cosas. Pero la causa empezaba a complicarse y la presión sobre el caso comenzaba a exigir respuestas que no había.
James Jordan Sr. desapareció en el condado de Robenson, en el estado de Carolina del Norte; el auto apareció en el condado de Cumberland, Carolina del Norte; y el cuerpo en el condado de Marlboro, Carolina del Sur; por lo que intervinieron tres departamentos de policía de condado y dos estatales.
La Caravan donde vivían Daniel Green y su madre (y frecuentaba Demery) fue allanada en dos ocasiones. La primera vez no encontraron nada significativo. La segunda vez dieron con un revólver calibre .38 que estaba escondido dentro de una aspiradora y con un VHS en el que se ve a Green “rapeando” con un reloj de los Chicago Bulls y un anillo All-Star de la NBA (más tarde se comprobaría que eran de la víctima).
El documental hace referencia a dos ejes que atraviesan toda la historia. La jerarquía subyacente en el pueblo y los privilegios de raza: primero los blancos, luego lo nativos originarios y, por último, los afrodescendientes. Y la corrupción que reinaba en el condado de Robeson y, sobre todo, en el departamento de policía con respecto al tráfico de drogas. Estos tópicos no deben desaparecer de la consideración del espectador porque los dos imputados son, a su vez, sujetos de estos prejuicios. Larry Demery es originario nativo y Daniel Green es afrodescendiente y ambos habían estado presos antes del crimen de James Jordan.

Pero lo que se pone en relieve en la investigación para la serie son algunas incongruencias sustanciales a partir de las condenas. En un principio parecía que las historias que ambos imputados contaban por separado eran similares. Pero Larry Demery habría llegado a un arreglo con la fiscalía en el que se hacía cargo de otros hechos delictivos anteriores y de ser cómplice en el asesinato de James Jordan, pero confirmaba que el que disparó había sido su amigo, Daniel Green. Entre los hechos delictivos de los que asumió responsabilidad contaba haber asaltado una licorería junto con Green y haber sustraído un revólver calibre .38 del dueño del local; supuestamente fue el arma utilizada para el asesinato del padre de Michael Jordan aunque las pruebas de balística al respecto nunca fueron concluyentes. A partir de ahí comenzó la historia difícil de explicar.

Según Green todo su relato se basaba en ayudar a Demery, porque lo consideraba su mejor amigo.  Pero lo cierto, según él, es que nunca estuvo en la escena del crimen y hay varios testigos, al menos seis, que así lo corroboran. La noche del crimen, Demery se fue sólo de la Caravan donde residía Green y su madre porque Daniel se había quedado acompañado de una mujer y otras personas más. Pasadas unas horas, Demery volvió y le pidió que lo ayude con “algo”. Sin decirle más, se fueron hasta donde se encontraba el auto de James Jordan. Green lo ayudó a deshacerse del cuerpo, eso lo admite él mismo. Pero afirma que no sabe qué pasó en el momento de la muerte de Jordan Sr. porque no estuvo ahí. Lo que puede decir al respecto es lo que Demery le habría contado que tenía que encontrarse con un traficante de drogas en las inmediaciones del hotel Quality Inn pero esa persona no fue. Ahí apreció James Jordan, charlaron unos instantes, tuvieron un altercado y Demery le disparó en defensa propia.

James Jordan

Green paso a ser representado legalmente por Chris Momma, directora ejecutiva del Centro de lucha para la inocencia (NCCAI), quien se especializaba en revisar sentencias basadas en procesos injustos o arbitrarios. Primero investiga el caso y si considera que lo amerita comienza a litigar. Antes de defender a Green dijo: “Creo que es un caso armado, se indicó que Daniel fuera la persona a quién culparían. Todo el juicio fue manipulado en su contra desde el principio”.

Momma basaría un pedido de reapertura del caso en cinco puntos clave:

  • La primera llamada realizada desde el teléfono del auto fue a Hubert Harry Deese, traficante de drogas. Es hijo extramatrimonial de Hubert Stone, comisario de Robenson. Trabajó en Crestline Mobile Homes con Demery y eran investigados por el FBI (el hijo y el padre). Pero se obvió seguir con esa línea de investigación. Se supo que se hicieron 144 interrogatorios durante el caso aunque a la defensa le llegaron 143, la declaración del hijo del comisario desapareció de los registros.
  • No había sangre en el auto. Habían asesinado a una persona en el asiento del conductor de un disparo en el pecho, habían corrido el cuerpo al asiento del acompañante y lo habían trasladado 55 km hasta deshacerse de él pero no había rastros de sangre.
  • Un perito en balística, contratado por Momma, hizo las pruebas de la trayectoria de la bala en todas las posiciones posibles y ninguna coincidía con el informe forense teniendo en cuenta la declaración de Demery qué ubicada a Green como tirador desde la ventanilla, abierta, del acompañante.
  • La camisa que llevaba puesta James Jordan al momento de su asesinato no tenía orificio de bala cuando los forenses lo peritaron, y dejaron constancia en el informe, antes de incinerar el cuerpo. Pero al momento de presentar la prenda como prueba ante el juez no sólo había “aparecido” el orificio sino que tenía restos de pólvora aún habiendo estado más de 15 días en un río.
  • Y, por último, desestimaron a los seis testigos que ubican en tiempo y espacio a Green por fuera de la escena del crimen. Se creyó más en el relato de uno de los dos artífices del crimen que en otros testigos.

Le rechazaron a Momma un primer pedido de audiencia probatoria el 6 de marzo de 2019, ya que el juez Gilchrist consideraba insuficiente la presentación de la defensa de Green. Pero tenían un recurso más (no lo habían tenido en la primera presentación) para pedir por segunda vez la audiencia. Momma le había pedido permiso a Demery para entrevistarlo en la prisión a fines de 2018 y le había confesado que había mentido en su declaración ante el jurado y que lo que dijo se lo dio la policía. Y que, en caso de ser llamado a declarar, diría que mintió bajo juramento. Aquel segundo pedido fue contestado de inmediato y también fue denegado. 

Daniel Green

El fiscal de la causa, Johnson Britt, sostuvo desde el principio que Daniel Green fue el asesino e hizo todo lo posible por no desviarse en la investigación y terminar condenándolo desoyendo a todos los que podían poner en duda el proceso o lo métodos. Incluso llegó a decir que era posible pedir la pena de muerte ni bien se iniciaba el proceso.

El mismo Britt llevó adelante una operación llamada Placa Manchada y presentó cargos penales contra la comisaria. Derivó en el arresto de más de veinte policías y el comisario de Robenson, Glenn Maynor. Se pudo comprobar que robaban dinero de las multas de tránsito, malgastaban fondos federales, mentían cuando estaban frente a un jurado, pagaban a informantes con drogas, lavaban dinero y secuestraban. A raíz de esto se anularon más de 300 causas anteriores por falso testimonio y manejo inadecuado de las pruebas.

Hubert Harry Deese, el hijo del comisario, a quién el FBI advirtió que se lo investigaba por drogas y fue llamado desde el auto de James Jordan y en la investigación se lo protegió intencionalmente, se lo condenó a cuatro años de prisión por tráfico.

Larry Demery y Daniel Green fueron condenados a cadena perpetua.

El 29 de octubre de 1993, una reportera le preguntó Michael Jordan: «¿Alguna vez querrías preguntarles (a los asesinos) ´por qué´»?. Y su respuesta fue: «No, porque probablemente me dolería aún más saber sus razones, porque será una razón sin sentido… Es mejor que no lo sepa».

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