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El grupo infantil que mandó preso a un abusador de menores

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Canticuénticos hizo un aporte histórico con su canción Hay secretos. Se presentan el 20 de febrero en el Konex.

Hernán Firpo

Ruth Hillar, integrante de Canticuénticos, compositora, cantante, flautista y acordeonista, escribió una canción adulta pensada para público infantil basada en el abuso infantil.

Hay secretos chiquitos/Que te invitan a jugar/Y hay secretos tan enormes/Que te vienen a asustar/Hay secretos livianitos/Que te llevan a volar/Y hay secretos tan pesados/Que no dejan respirar…

Ruth nos cuenta que la hizo pensando en el poder transformador y “sanador” de las canciones. El resultado fue tan útil como amargo o siniestro: una menor escuchó Hay secretos y luego contó lo que le había pasado con un vecino queofrecía caramelos a cambio de que lo besaran o lo tocaran. Detrás de ella, siguieron los testimonios de otras criaturas. El abusador ahora está condenado y preso.

En sus canciones, las temáticas incluyen trabajo infantil, abuso e igualdad de género. Foto gentileza Canticuénticos

“Yo sé que eso pasa, el profesor de música nos enseñó una canción sobre los secretos…”, habría dicho la nena de siete años. El caso llegó a juicio en 2021. Ruth Hillar no se valió de ninguna cámara Gesell para detectar comportamientos extraños y obtener pruebas.

Una letra conmovedora

Asesorada por expertos, escribió una letra lo suficientemente conmovedora y oportuna que terminó grabando con su voz de terciopelo azul. Una jueza de Garantías de Zapala, Carolina González, describió el costo que significó, especialmente para la nena, «quitar la máscara al buen vecino» y «enfrentarse a un adulto que vive a pocos metros de su casa”.

La canción de Canticuénticos fue decisiva. “Evitó un desastre: estos eran unos abusos que iban a ir en escalada», sostuvo la magistrada en su fallo.La canción "evitó un desastre", fue lo que sostuvo la magistrada en su fallo. Foto gentileza Canticuénticos

La canción «evitó un desastre», fue lo que sostuvo la magistrada en su fallo. Foto gentileza Canticuénticos

Hay secretos se incluyó a nivel nacional como uno de los tantos recursos para trabajar contenidos de la Educación Sexual Integral (ESI). En YouTube, el video del tema tiene más de cuatro millones y medio de vistas.

-Ruth, puede que ni todo el cancionero de María Elena Walsh haya tenido tanto nivel de llegada…

-Creo que el cancionero de María Elena Walsh fue una especie de revolución en su momento y sigue teniendo una vigencia increíble. Un repertorio que considera a nenas y nenes como sujetos de derecho, como personas inteligentes, curiosas, con sentido del humor. Canciones que cuestionan, que denuncian a través del recurso del absurdo, que invitan a pensar, jugar, imaginar, preguntar…

Para nuestro trabajo en Canticuénticos, María Elena siempre fue una referente enorme y con los Canti valoramos ese diálogo y lo retomamos en nuestras composiciones. La canción Hay secretos da cuenta de un momento en el que hablar sobre el abuso deja de ser tabú. Hay una sociedad decidida a sumar fuerzas para terminar con este delito y desde el arte podemos hacer nuestros aportes. Esta canción se usa en muchísimas instituciones dentro de los programas de la ESI (Educación sexual integral) y es uno de los tantos recursos con los que trabajan los verdaderos héroes de esta lucha, que son los maestros y maestras, asistentes sociales y todas aquellas personas que están cerca de las víctimas de abuso ofreciendo ayuda y justicia.

-¿La escribiste pensando en el abuso infantil o se trató de una derivación algo impensada?

-Creo en el poder transformador, disruptivo y sanador de las canciones porque pueden interpelarnos de una manera muy profunda, llegando a lugares a los que otras formas de lenguaje no acceden tan fácilmente. Entonces pensé que una canción podría, tal vez, ser de ayuda para tantas nenas y nenes que padecen esta violencia tan terrible.

Sí, fue compuesta específicamente para intentar ayudar a víctimas de abuso, y para encarar la escritura de la letra conté con asesoramiento profesional. Una licenciada en Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, Sabrina Medina, fue mi consultora permanente y quien me compartió los conceptos más importantes sobre los que se trabaja en prevención y acompañamiento en este tema.

Hay secretos está publicada en el cuarto disco de Canticuénticos (2018). Desde ese momento, el grupo empezó a recibir noticias de nenes y nenas que podían contar sus “secretos que hacen mal” y recibir ayuda. En el 2019 publicaron Hay secretos en formato audiovisual, con una animación de Bichofeo estudio, que hizo que la temática se siguiera conociendo y llegara cada vez a más escuelas y jardines.Canticuénticos ya lleva editados cinco discos. Foto gentileza Canticuénticos

Canticuénticos ya lleva editados cinco discos. Foto gentileza Canticuénticos

Pero fue a comienzos de 2021 que se publicó en los medios un caso en que la canción había ayudado al esclarecimiento de un abuso que derivó en juicio. La magistrada que intervino citó la letra del tema para la sentencia y lo usó como elemento de prueba. Enseguida, Hay secretos se escuchó en la sala de audiencias frente al mismo acusado, quien finalmente resultó condenado.

En Neuquén, un profesor de música de una escuela de Zapala compartió el tema en el aula y el mensaje interpeló a una niña de siete años, que llevó la canción a su casa y se lo mostró a sus hermanas. Ahí empezó todo. La canción se convirtió en la herramienta que a la nena le permitió batallar contra el “secreto” y contar que había sido abusada por un vecino.

-¿Existe una especie de asimetría cuando se escribe para chicos?

-Creo que sí hay una asimetría, somos personas adultas escribiendo para la niñez y eso nos pone en un lugar de absoluta responsabilidad y ética. Sabemos que nuestro público está creciendo, buscando referentes, necesitando un acompañamiento amoroso y atento… Creo que esta asimetría debe ser un elemento a favor de las producciones para la infancia.

Cantar para nenas y nenes desde nuestra adultez responsable y cuidadosa, pero buscando siempre la empatía con el mundo infantil, reviviendo nuestra propia niñez, sensibilizándonos con las niñeces cercanas y también con las que no tenemos tan cerca. Y teniendo plena conciencia de que el mundo necesita que las nuevas generaciones sean mejores que las nuestras. Desde el arte podemos alimentar esa esperanza.

-¿La infancia de ahora es, entre comillas, mejor o peor que la de antes?

-Algo que se podría destacar es que las niñeces, en general, fueron ganando derechos a nivel internacional. Un gran punto de inflexión fue la Convención sobre los derechos del niño y eso debería haber hecho de la etapa de la infancia un tiempo mejor, pero ese progreso en cuestión de derechos también se acompaña de un paradigma que propone la realización personal a través de la acumulación de poder. Creo que las infancias sufren, de manera amplificada, todos los males de nuestras sociedades actuales: inequidad, estrés, agotamiento, falta de contacto interpersonal y tantos más…

-¿La música de “protesta infantil”, caso tu canción, sirve para darle voz a los que aún no saben expresarse?

-Creo que la “música de protesta”, como categoría, hace referencia a un movimiento de los años ’60 y ’70, principalmente. Pienso en las canciones de Canticuénticos, así como en las producciones actuales de muchísima gente más, como “canciones situadas”. Porque nacen en un contexto determinado, histórico, geográfico y dialogan con la realidad de diferentes maneras.

Por ejemplo, la canción Si viene de la Tierra, de nuestro quinto disco, hace referencia a la importancia de la alimentación saludable y el consumo responsable. Vamos a plantar, del mismo disco, pone el foco en la deforestación y en lo indispensable de reforestar los bosques nativos.

Son temas que están muy presentes en la discusión actual y el arte puede ser parte de ese intercambio. Me gusta más pensar en “canciones de propuesta” que en “canciones de protesta”. Las canciones pueden ayudarnos a fortalecer los lazos comunitarios, a reconocernos como comunidades ligadas por elementos culturales diversos que nos representan y nos dan identidad.Canticuénticos. Ruth Hillar (izquierda), cantante del grupo santafecino. Foto/ prensa Canticuénticos

Canticuénticos. Ruth Hillar (izquierda), cantante del grupo santafecino. Foto/ prensa Canticuénticos

Por otra parte creo que, si bien en nuestras canciones aparecen muchas temáticas ligadas a los intereses de las infancias, no es porque nenas y nenes no sepan expresarse. Desde sus primeros días de vida están aprendiendo a expresarse y lo hacen constantemente. Es nuestra responsabilidad de adultos dedicarles tiempo y atención para poder interpretar sus mensajes.

Nenas y nenes nos hablan desde mucho antes de aprender la lengua madre, nos hablan desde su estado de salud, su carácter, sus maneras de relacionarse con los pares, sus reacciones. Quienes trabajamos para y por las niñeces debemos tratar de prestar una especial atención a este “decir” constante de las generaciones recién llegadas. Y acompañar, desde la contención, pero siempre respetando la voz nueva que empieza a andar. Pensando en este acompañamiento amoroso, escribí la Zamba para aprender a caminar.

-¿Canticuénticos trabaja pensando en el alumno de la escuela pública por un lado, y de la escuela privada por el otro?

-No entiendo bien a qué hace referencia la pregunta. Canticuénticos trabaja para nenas, nenes, familias, docentes. Más allá del nivel socio económico de quien escucha nuestras canciones, creemos que hay un gran denominador común que es la necesidad de atención. Nenas y nenes necesitan tiempo humano compartido, tiempo de juego, de escucha. Y de alguna manera, los Canti somos adultos que entramos a su universo proponiendo un diálogo. Las canciones no son meros recursos para pasar el rato pasivamente: buscan generar una respuesta. Esta respuesta puede aparecer en forma de dibujo, de juego, de pregunta. Nenas y nenes tienen mil maneras de interactuar con una canción.

En relación a las instituciones educativas, creemos con mucha fuerza en la escuela pública, a pesar de todo lo que tuvo que sufrir en cuanto a vaciamiento, pérdida de presupuesto y desprestigio. La escuela pública permite que nenas y nenes accedan a un universo enorme, plural y democrático. Y tenemos que sostenerla y prestarle una especial atención porque es una de las herramientas de inclusión más poderosas. 

-Formamos parte de la generación que cambió la mirada del universo de los niños en cuanto a su importancia, y también a su sobreimportancia…

-Si hablamos de la importancia dada a la niñez en las últimas décadas, estamos mirando una sola cara de la realidad. Ciertamente hay una población infantil que crece sobreprotegida, convertida en el centro de las atenciones de los adultos y generalmente atiborrada de cosas prescindibles.

Como sociedades naturalizamos que haya mercados multimillonarios que, con la ayuda de campañas de publicidad despiadadas, convierten a parte de la niñez en un excelente segmento de consumidores. Y como contraparte, aceptamos que una gran franja de niñas y niños crezcan sin las mínimas necesidades básicas satisfechas. Estas infancias marginadas deberían ser el centro de nuestra atención.

Un verdadero cambio que ponga a las niñeces, a todas ellas, en el centro de nuestra mirada, debería incluir en su agenda la búsqueda de la equidad, el desarrollo sostenible y el cuidado integral del planeta. Y dedicar más tiempo humano a cultivar en niñas y niños la sensibilidad, la empatía y la compasión. Darles los elementos y las condiciones para que puedan imaginar y construir un mundo mejor que el que les estamos dejando.

Fuente.:Clarin.com

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