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La guerra híbrida de Rusia en Ucrania ya ha empezado, según EE.UU.

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El Tesoro norteamericano sanciona a cuatro ucranianos por servir a la Inteligencia rusa en su campaña de desestabilización

David Alandete

La Inteligencia estadounidense ya tiene pruebas de que Rusia ha comenzado una campaña de agresión a Ucrania. Puede que los  100.000 soldados desplegados en la frontera no la hayan cruzado, y que finalmente Vladimir Putin decida en contra de una incursión convencional por vía terrestre, pero tal y como constató esta semana la diplomacia estadounidense, el Kremlin ya tiene en marcha toda una campaña de desinformación y ataques cibernéticosdentro de lo que los expertos en conflictos bélicos suelen llamar «guerra híbrida». Es exactamente ese el término empleado por el Gobierno ucraniano el lunes tras un colosal ciberataque contra sus servidores que lleva la marca de Rusia. 

 respecto a la campaña de desinformación rusa sobre Ucrania. «Las entidades militares y de inteligencia rusas participan en estas actividades en todo el ecosistema de desinformación y propaganda de Rusia, con el fin de ejecutar operaciones maliciosas en redes sociales, el uso de medios digitales expresa o tácitamente aliados, la introducción de desinformación en la programación en medios de radio y televisión, la organización de conferencias destinadas a influir en los asistentes para que crean equivocadamente que Ucrania, y no Rusia, es la culpable de la escalada de las tensiones en la región».

El mismo día, antes de que  el jefe diplomático estadounidense se viera con su homólogo ruso en Ginebra, la Casa Blanca sancionó a cuatro funcionarios ucranianos, entre ellos dos legisladores en activo, por integrar una campaña rusa para crear un pretexto para una invasión de Ucrania. Los legisladores Taras Kozak y Oleh Voloshyn y los dos exfuncionarios Volodimir Oliynyk y Vladimir Sivkovich son sancionados por trabajar para el FSB, antiguamente KGB, para crear inestabilidad en Ucrania. A Kozak en concreto se le acusa de usar varios medios de los que es propietario para denigrar a integrantes del círculo íntimo del presidente ucraniano Volodimir Zelenski y amplificar mentiras para justificar una invasión rusa.

El Tesoro de EE.UU., que es quien los ha sancionado, afirma que los medios de Kozak acusan a Zelenski de corrupto y de haber fracasado en el manejo de la pandemia, creando un caldo de cultivo propicio para la intervención rusa. Además Kozak ha dado pábulo en sus medios a las falsas teorías de otro ucraniano sancionado, Andrei Derkach, sobre  fraude electoral en la campaña presidencial estadounidense de 2020. El Gobierno de EE.UU. ha denunciado que Rusia tuvo en pie una campaña para beneficiar a Donald Trump y perjudicar a los candidatos demócratas, a los que se percibe menos tolerantes con el Kremlin.

Según dijo el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, el jueves: «Rusia ha utilizado tácticas híbridas, incluida la desinformación y campañas de control digital, para desestabilizar Ucrania». Ya el 14 de enero, el Gobierno de Ucrania denunció un ciberataque masivo contra sus sitios web y servidores. En la página web del Ministerio de Exteriores, los hackers dejaron el siguiente mensaje en ruso, ucraniano y polaco: «¡Ucranianos! Vuestros datos personales fueron colgados en la red. La información sobre vosotros se ha hecho pública». El Gobierno ucraniano negó que hubiera perdido datos de ciudadanos. Según denunció después el Centro de Comunicaciones Estratégicas y Seguridad Informática de Ucrania, hay pruebas de una «huella rusa» oculta tras el ciberataque, con un intento de «responsabilizar a Polonia». 

Servidores infectados

El lunes Microsoft reveló que docenas de sistemas informáticos de agencias gubernamentales ucranianas se han infectado con programas de ‘malware’, código destructivo. El Ministerio de Desarrollo Digital de Ucrania dijo después que «todas la evidencias indican que Rusia está detrás del ataque cibernético. Moscú continúa la guerra híbrida».

Junto con esos ataques directos, hay una gran guerra de desinformación rusa, informaciones sesgadas y malintencionadas disfrazadas de escritos virales en redes sociales o noticias al uso en sitios web controlados directa o indirectamente por el Kremlin. Según el informe del Departamento de Estado hecho público el jueves, hay una serie de narrativas constantes en esas noticias falsas: Que Ucrania y los funcionarios del Gobierno ucraniano son la parte agresora en la relación entre Rusia y Ucrania; que Occidente está empujando a Ucrania a un conflicto; que Rusia defiende a los rusos étnicos en Ucrania, o que la OTAN ha librado un complot contra Rusia desde que terminó la Guerra Fría, ha rodeado a Rusia con fuerzas, ha incumplido supuestas promesas de no expandirse y ha amenazado la seguridad de Rusia con la posibilidad de que Ucrania se incorpore a la Alianza.

Esas narrativas son parte de lo que los expertos consideran un nuevo tipo de conflicto. Según Elina Lange-Ionatamisvili, autora de un detallado informe sobre desinformación rusa en Ucrania publicado por el Centro de Comunicaciones Estratégicas de la OTAN, «las campaña de información y las acciones militares relacionadas por parte de Rusia se corresponde con las características de una nueva forma de guerra donde las líneas entre la paz y la guerra, la fuerza militar extranjera y los grupos locales de autodefensa se desdibujan y el principal espacio de batalla se ha movido del terreno físico al terreno de los sentimientos y las emociones de las poblaciones en cuestión». Esa es la definición de guerra híbrida.

El Tesoro de EE.UU., que es quien los ha sancionado, afirma que los medios de Kozak acusan a Zelenski de corrupto y de haber fracasado en el manejo de la pandemia, creando un caldo de cultivo propicio para la intervención rusa. Además Kozak ha dado pábulo en sus medios a las falsas teorías de otro ucraniano sancionado, Andrei Derkach, sobre  fraude electoral en la campaña presidencial estadounidense de 2020. El Gobierno de EE.UU. ha denunciado que Rusia tuvo en pie una campaña para beneficiar a Donald Trump y perjudicar a los candidatos demócratas, a los que se percibe menos tolerantes con el Kremlin.

Según dijo el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, el jueves: «Rusia ha utilizado tácticas híbridas, incluida la desinformación y campañas de control digital, para desestabilizar Ucrania». Ya el 14 de enero, el Gobierno de Ucrania denunció un ciberataque masivo contra sus sitios web y servidores. En la página web del Ministerio de Exteriores, los hackers dejaron el siguiente mensaje en ruso, ucraniano y polaco: «¡Ucranianos! Vuestros datos personales fueron colgados en la red. La información sobre vosotros se ha hecho pública». El Gobierno ucraniano negó que hubiera perdido datos de ciudadanos. Según denunció después el Centro de Comunicaciones Estratégicas y Seguridad Informática de Ucrania, hay pruebas de una «huella rusa» oculta tras el ciberataque, con un intento de «responsabilizar a Polonia». 

Servidores infectados

El lunes Microsoft reveló que docenas de sistemas informáticos de agencias gubernamentales ucranianas se han infectado con programas de ‘malware’, código destructivo. El Ministerio de Desarrollo Digital de Ucrania dijo después que «todas la evidencias indican que Rusia está detrás del ataque cibernético. Moscú continúa la guerra híbrida».

Junto con esos ataques directos, hay una gran guerra de desinformación rusa, informaciones sesgadas y malintencionadas disfrazadas de escritos virales en redes sociales o noticias al uso en sitios web controlados directa o indirectamente por el Kremlin. Según el informe del Departamento de Estado hecho público el jueves, hay una serie de narrativas constantes en esas noticias falsas: Que Ucrania y los funcionarios del Gobierno ucraniano son la parte agresora en la relación entre Rusia y Ucrania; que Occidente está empujando a Ucrania a un conflicto; que Rusia defiende a los rusos étnicos en Ucrania, o que la OTAN ha librado un complot contra Rusia desde que terminó la Guerra Fría, ha rodeado a Rusia con fuerzas, ha incumplido supuestas promesas de no expandirse y ha amenazado la seguridad de Rusia con la posibilidad de que Ucrania se incorpore a la Alianza.

Esas narrativas son parte de lo que los expertos consideran un nuevo tipo de conflicto. Según Elina Lange-Ionatamisvili, autora de un detallado informe sobre desinformación rusa en Ucrania publicado por el Centro de Comunicaciones Estratégicas de la OTAN, «las campaña de información y las acciones militares relacionadas por parte de Rusia se corresponde con las características de una nueva forma de guerra donde las líneas entre la paz y la guerra, la fuerza militar extranjera y los grupos locales de autodefensa se desdibujan y el principal espacio de batalla se ha movido del terreno físico al terreno de los sentimientos y las emociones de las poblaciones en cuestión». Esa es la definición de guerra híbrida.

Fuente.abc.es

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