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Shakira y el rock

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Por Ernesto Edwards /Filósofo y periodista @FILOROCKER

Shakira es una de las grandes autoras e interpretes de la música internacional actual. Pero no sólo hace pop latino y reggaetón. También cultiva el rock

Lo decíamos en esta Columna de Opinión a la hora de introducir este mismo tema con relación a Miley Cyrus y su mundialmente conocida carrera. Es que ya sabemos con ciertos artistas de la música la confusión que se suscitaba, en su momento, cuando se colocaba, por ejemplo, a Bee Gees, Madonna, Elton John, Michael Jackson, George Michael y varios más, en la categoría del rock, en una etapa en la que la generalización ya perdía claridad conceptual y cualquiera pensaría que se mezclaba todo. Y así sucedía, sobre todo en tiempos en que la cuestión parecía dirimirse sólo en términos musicales y una melodía era el criterio de reconocimiento.

Muchos podrán pensar, y creerlo, que Shakira Isabel Mebarak Ripoll, que el próximo 2 de febrero estará cumpliendo 45 años, es una figura consagrada del pop latino y el reggaetón, y que no hay chance de visualizarla en un género tan definido desde lo actitudinal como lo es el rock, con características tan distintivas como la provocación, la rebeldía y la transgresión. Sin embargo, hay detalles que la emparentan con la contracultura rockera. Y para los que quieran argumentar en contrario con que Shakira es millonaria en euros, no se olviden de que los miembros de las más grandes bandas internacionales de rock nadan en cientos de millones de dólares y nadie se ruboriza por ello. Por tanto, el debate no estaría pasando por allí. No menos cierto es que hay algunas intérpretes famosas que se desviven por ser aceptadas por el particular universo rockero, sin tener mérito que lo justifique. Pero esa es otra historia.

Agreguemos esto otro, que no sería menor. Y aunque sólo sirve como explicación incompleta, parte importante de los argentinos, por un buen tiempo, no simpatizaron con la natural de Colombia en el particular período de su vínculo sentimental y empresarial, durante una década, con Antonio de la Rúa, hijo del desaparecido expresidente que precipitó al país en uno de sus peores abismos. El tiempo haría superar el desencuentro, sobre todo desde que formalizara su unión con el futbolista catalán Gerard Piqué, tras la ruptura con Antonio luego de dedicarle varias canciones, entre ellas “Día de enero” cuando todavía había amor, y “Lo que más” cuando ya estaban a punto de separarse.

También es verdad que parecería que Shakira no tiene las cuentas muy claras con el fisco de España, país donde reside, y tributa, desde hace años, pero no es tema de esta nota. Al mismo tiempo sería injusto no mencionar que desde hace años preside su propia Fundación “Pies Descalzos”, que en Colombia mucho hace por la niñez y su educación. Y que es embajadora de buena voluntad de UNICEF.

De ella conocemos gran parte de su reconocida y multipremiada carrera musical y discográfica, pero cabe agregar, como dato de color, que Shakira fue elegida ganadora del certamen “La Mejor Cola de Colombia”, a sus 17 años. Algo que hoy, por sexista y abusivo, sería impensable, y a todas luces reprobable. Esta situación sucedía a la par de su incursión como actriz de telenovelas. Bastante mediocre, por cierto. Sería incompleto el recorrido por su currículum artístico si se omitiera la mención de que bastante antes de su primer álbum comercial “Pies Descalzos”, de 1995, con 18 años recién cumplidos, ya le habían editado otros dos discos, el primero de ellos a la edad de 13 (“Magia”) y el segundo a los 16 (“Peligro”), claro que casi sin repercusión alguna, aunque hoy día se los conozca a título de curiosidad. 

Lo demás es ampliamente conocido, toda vez que luego de tres grabaciones de larga duración en cierto estilo, viró su creatividad en búsqueda de un mercado internacional que requería que comenzara a componer y grabar en idioma inglés, y a participar en dúos y colaboraciones con distintos intérpretes, varios de los cuales fueron respondiendo a un legítimo origen rockero. También es cierto que su desbordante popularidad internacional se vio favorecida con sus presentaciones musicales en algunos Campeonatos Mundiales de Fútbol (2006, 2010 y 2014) y en la final de la Super Bowl LIV estadounidense. Sigamos ese recorrido para entender su necesidad de expresarse en tal dirección. 

Luego de un prolongado calendario de presentaciones por Brasil, Shakira, a sus 20 años, en gira mediática por Argentina, se presentó con “De Música Ligera” como única canción, en “La Rata Caliente”, fugaz programa nocturno que en Telefé conducía Roberto Pettinato. Curiosa forma de anunciar que había editado recientemente un disco, en el que precisamente no se incluía el hit de Gustavo Cerati, de quien, con el tiempo, nos iríamos enterando la profunda admiración que siempre demostraría. Y que quedaría confirmado a la hora de interpretar, para una presentación en Alemania en 2007, volviendo a convocar a Cerati para cantar juntos “Día especial”. Y por si algo faltaba, un año después harían “En la ciudad de la furia”, en el show organizado por la Fundación Alas, de Buenos Aires, cuando ya estaba consagrada mundialmente, compartiendo escenario con él, para expresarse, entre sensualidad y promesas: “Me verás caer como un ave de presa… Me desnudaré antes que todos despierten”. 

No menos significativa fue la reunión con Chris Martin, con quien no hace tanto cantó un par de canciones propias: “Chantaje” y “Me enamoré”, ambas en español. Recordemos cuando Coldplay interpretó “De Música Ligera” en el Estadio Único de La Plata, en un hecho que volvió a mostrar las coincidencias entre Shakira y el grupo británico.

En el álbum “Live & Off the Record” (2004), justamente grabado en vivo, se posiciona con el emblemático y significativo hit de AC/DC “Back in Black”, ese que decía, tras una glamorosa y sexy intro, y encarando con ronca voz rockera: “Hemos vuelto después de un largo sueño…”

En 2002 homenajeará a Aerosmith, con sus miembros presentes, en un show de la MTV, cantando “Dude Looks Like a Lady”. En la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 2015, interpretará el clásico de John Lennon “Imagine”. En 2010 compondrá la erótica “Gordita” en colaboración con Residente, de Calle 13, presentándola juntos. En 2012, en un festival organizado en beneficio del pueblo de Haití entonará, de León Gieco, “Sólo le pido a Dios”. En el mismo año, en el “Live From Paris” cerrará el show con “Nothing Else Matters”, de Metallica. En 2015 grabará en un dueto “Mi Verdad” junto a la banda mejicana Maná. Y con el rapero cubano estadounidense Pitbull aparecerá en varias oportunidades para interpretar diversas canciones.

“Dónde están los ladrones?”, y a no dudarlo: su letra es rock. “Los han visto por ahí… Los han visto de rodillas. Sentados o de cuclillas. Parados dando lecciones en todas las posiciones. Predicando en las iglesias. Hasta ofreciendo conciertos. Los han visto en los cócteles, todos. Repartiendo ministerios. ¿Dónde están los ladrones? ¿Dónde está el asesino?”

Es cierto que Shakira ha declarado que su música es una fusión de ritmos orientales, especialmente el árabe y el indio, como así también el folclore sudamericano. Y que sus dos primeros discos fueron influenciados por el rock latino, así como los más recientes por el entrecruzamiento del pop y el rock, y elementos del tango y del rap. Y en 2010, definitivamente, en su disco “Sale el Sol”, no quedan dudas de su impronta rockera. No por nada reconocería que de niña sus máximos inspiradores fueron Led Zeppelin, The Beatles, Nirvana, The Police, U2, The Cure, Sheryl Crow y Alanis Morissette.

Para muchos no es casual que figure en el número 172 del Definitive 200 del Salón de la Fama del Rock and Roll. Como siempre, su relación con el rock podrá ser materia de discusión. Pero, parafraseándola, sus caderas no engañan. Y sus actitudes tampoco. De este lado del mostrador, no hay dudas: Shakira es rock. Lo dijo ella misma: «…Una masa sin definir. Soy una cantante de pop con corazón rockero».

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