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Milton Ré, el imitador que decidió resucitar a Maradona

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El actor de Tres Arroyos baja del cielo al Diez en Carlos Paz y dispara la pregunta: ¿Qué pasa con las figuras que mueren a la hora del humor?

Marina Zucchi

Un Maradona enojado con «El Barba» por haber sido llevado al paraíso antes de tiempo. Un «10» que extraña a «las nenas» y se queja porque en cuarentena los argentinos estuvieron «más guardados que la fórmula de la Coca-Cola». Ese es el Diego de Milton Ré, el imitador que pone en jaque a la platea de Carlos Paz: en una obra en el Holiday 1, hace lo que sus colegas no se animan: pensar en otros planos y resucitarlo.

¿Es correcto el humor ante una muerte reciente? ¿Quién establece cuándo se alivia un duelo popular? ¿Se deja correr al tiempo hasta que se desdibuje la angustia de la pérdida? ¿Se archiva a un personaje cuando esa pérdida le duele a millones? ¿La comedia debe seguir reglas morales? Todo eso se pregunta y le preguntan al hombre del apellido brevísimo.

Nacido y criado en Tres Arroyos, 29 años, Milton es padre de más de 100 personajes, pero con la resurrección de «D10S» en la obra El juego de Carlos Paz (dirección de Diego Rinaldi y textos de Christian Alonso) logra una fractura. También conmueve con su otra figura «secuestrada» del cielo, Tato Bores, esa voz de la conciencia nacional que murió en 1996 y dejó vigentes sus discursos sobre el dólar y tantos vericuetos de la política.

Entre las muecas de Diego Reinhold, los bailes de Mónica Farro y demás chispazos del elenco, Ré se encarga de la trompada emocional, de confrontar al público con dos hombres que no están. Nadie sale ileso de esos sketches.

-Tu Diego es un Diego escapado del cielo, pero sin alas. ¿Por qué?

-No nos parecía adecuado. Lo que menos queremos es satirizarlo.

-¿Qué te pasó reviviéndolo antes del estreno?

-Haciendo la pasada general sentí escalofrío.

-¿Qué le dirías a sus hijos sobre esa decisión de imitarlo después de muerto?

-Hablé con Dalma. Me hicieron una nota en radio Metro, donde ella trabaja, y me dijo que estaba todo bien. Que si tenía que hacerlo, que lo hiciera. Fue como un alivio esa aprobación. Todo lo hago desde la admiración y el respeto.

-En la era de la corrección política, el escrache, la cancelación: ¿Hubo autocensura pensando en algún posible ofendido?

-No, porque a todo aquel que pueda tener la duda lo invito a ver la obra. Va a comprobar que todo es desde el cariño, sin intención de polemizar.

-¿En cuál de todos «los Diegos» posibles de sus mil vidas te posás?

-En el de la época de La noche del 10 (2005) o el que fue técnico de la Selección argentina (2009-2010), un Maradona fresco, no el del final. 

-¿Cuándo lo imitaste por primera vez?

-Me acuerdo que estaba en Plaza San Martín con mi papá. 2009 o 2010. Diego era uno de los personajes que no me salía, entonces le hablo a mi viejo como Maradona y él me alienta: «Te sale bien». Nunca fui a lo peyorativo. No usaba el «eeeeh» que usan todos, esa «e» alargada como de burla. 

-¿Y cómo siguió su «construcción»?

-Empecé a verlo en videos, a probar. Tampoco era tan popular Youtube para mí en ese momento así que lo seguía más que nada en la tele. Me di cuenta de que funcionaba cuando empecé a imitarlo en la radio de Tres Arroyos y me subí a un remís y algún remisero decía: «Lo escuché a Maradona en la radio, qué loco que le de una entrevista a la radio de Tres Arroyos».

Nunca lo vio en persona. La vez que El Diez viajó a Tres Arroyos para un partido benéfico que ayudó a construir un centro de día para niños (1992), la madre de Ré estaba a punto de quedar embarazada. El tiempo se encargó de agrandar la leyenda de aquella visita que conmovió a los Ré y a todo ese partido bonarense: Diego logró 43 mil dólares y los entregó para que construyeran un edificio.

Seis años cumple de su estadía en la Ciudad de Buenos Aires el ex mozo que es coequiper de Beto Casella en Rock & Pop (95.9) y en Bendita (Canal 9). Hijo de un locutor y una ama de casa, segundo de tres hermanos, cuenta la leyenda familiar que los Ré llegaron desde San Marino. El bisabuelo se instaló en Brasil, se salvó de morir en la mina en la que trabajaba y encontró una mejor vida en Buenos Aires. 

A los seis años Milton ya prendía la radio por decisión propia y se divertía escuchando salir de un parlante la voz de su papá. A los 11 comenzó con las imitaciones. El tono de Fernando de la Rúa fue su primer gran experimento, antes de clonar las voces de los relatores del FIFA 2005.

El primer trabajo ligado a ese arte fue en un cumpleaños familiar: lo contrataron para un show, reversionó un monólogo de Midachi y le pagaron 100 pesos. En la radio local entendió que la vocación era más que fuego interno y generaba un efecto en los otros. Un día, por ejemplo, vía telefónica, se hizo pasar por Andrés Calamaro y el conductor del programa cayó en la trampa.

Para 2011, con las imitaciones logradas de Néstor KirchnerFidel CastroCarlos Menem y Hugo Chávez, viajó a Buenos Aires para un casting de Periodismo para todos. No quedó seleccionado, tomó un micro de vuelta a los pagos y se prometió revancha. Un año después corrió igual suerte en un casting de Ideas del Sur. Demoró tres años hasta decidir el contraataque con una valija repleta de personajes. En esa oportunidad, un encuentro con una productora teatral en la calle Corrientes terminó con una reunión en Guerrín en la que Milton desplegó todos sus recursos, se convirtió vocalmente en «otros viente» y ganó así un lugar en Radio Rivadavia. Restaba un tramo hasta la estabilidad laboral.

«En diciembre de ese año pegué la vuelta a Tres Arroyos. Altibajos, cumpleaños solo, robos, desencantos con la ciudad», cuenta el hincha de Racing que no va al estadio para no «romper» su voz. «En 2016, ocho meses después, volví y conseguí un trabajo en Santa Fe y Paraná, en Tostado Café Club. Hacía la limpieza del salón. En el medio me anoté en un concurso de imitadores que hacía Coco Sily en radio Pop. No me olvido más: él me llama y yo, en un cuartito entre escobas, me pongo a hacer imitaciones. Cuando termino, me pregunta el encargado dónde estaba. Le dije que me había descompuesto».

Para entonces, el despegue era inminente. Desde sus redes lanzó un video con 22 imitaciones que superó las 200 mil vistas. «Concatenados, sin guión, aparecían La Mole MoliScioliMacriBonelli, Messi, CristinaMajul«, recuerda. El material llegó a manos de Casella y lo demás es cuento conocido.

Mariano ClossLionel Messi, Mauricio Macri, Ricky Martin y Luis Ventura -en ese orden- son sus cinco top a la hora de la comodidad para ubicar la voz y fluir. El primero es su caballito de batalla, de quien obtuvo la venia en una oportunidad que lo cruzó en la radio y Closs le sugirió interpretarlo «más nasal».

Mientras suma creaciones como Roberto García Moritán, Ré no da respiro al aparato fonador. Su cuerpo se bate a duelo cuando hace convivir al Presidente Alberto Fernández y al ex Presidente Mauricio Macri. Todo empieza en la cabeza, pero no sabe explicar con exactitud esa magia de procesar la música de una voz, hacer intervenir laringe, faringe, fosas nasales, tráquea, pulmones hasta que el público queda familiarizado con la clonación.

Sueña alto Ré, alias Milo para los amigos, el que enarbola la bandera de «humor con mordaza no es humor» y piensa el oficio como el de un kiosquero que no puede vivir simplemente de la venta de caramelos: «Si él agrega carga de SUBE y celular, nosotros no podemos no pensar en redes. Instagram es la gran vidriera».

¿El futuro? Se imagina cuerpeando un show de voces de cantantes internacionales, Phil Collins, las bandas UB40 y Foreigner, pero ahora todo es una montaña rusa emocional con su Diego post-mortem: «Se te escapó la tortuga, maestro. Eso imagino que sería lo que él diría. Que lo hice lagrimear»

Fuente.:clarín.com

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