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Las cinco razones por las cuales El marginal 4 está en boca de todos

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A poco de su estreno, la cuarta temporada de la serie argentina se impuso en el ranking de Netflix y en las redes. Análisis del fenómeno.

En agosto de 2019, el poético e intrigante final de la tercera temporada de El marginal había dejado al público con ganas de más. Era una sensación que se palpaba en el ambiente, y que ahora se comprobó con el estreno de El marginal 4, que se convirtió en una de las ficciones más vistas de Netflix.

Hay que recordar que se trata de una producción nacional surgida del concurso de ficción de prime time organizado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) en 2015. La primera temporada consistió en 13 episodios y se estrenó en la Televisión Pública el jueves 2 de junio de 2016, con muy buena crítica por parte de la prensa especializada.

En octubre de ese año se incorporó al catálogo de Netflix, y a partir de ahí traspasó las fronteras nacionales. La buena recepción que tuvo hizo que el gigante del streaming produjera la cuarta y la quinta temporada en exclusiva para sus abonados. En su primera semana disponible, El marginal 4 se ubicó como el segundo contenido de habla no inglesa más visto de la plataforma en todo el mundo.

El fenómeno en cifras

Según los datos suministrados por la plataforma, del 17 al 23 de enero la serie superó las 21,7 millones de horas vistas, sólo por detrás de la nueva versión de la telenovela colombiana Café con aroma de mujer. Además, la cuarta temporada se ubicó en el Top 10 entre los usuarios de Argentina, BoliviaChileParaguay y Uruguay, país en el que fue lo más elegido por sus abonados.

Nunca es posible determinar con exactitud las causas de un fenómeno. Pero nunca hay una sola explicación: aquí, cinco posibles razones para el éxito de El marginal 4.

1) La dupla Ranni-Romano

En un guiño para aquellos que devoraban los capítulos de Zona de riesgo allá por la década del ‘90, Rodolfo Ranni y Gerardo Romano volvieron a trabajar juntos. Ya no tienen una jugada historia de amor como la que han sabido contar en aquella ficción de Maestro y Vainman.

Romano vuelve a ser el corrupto Sergio Antín de las temporadas anteriores, pero recargado. Si antes estaba a cargo de la cárcel de San Onofre, ahora tiene un nuevo rol como Secretario de Seguridad Penitenciaria. En su camino se encuentra con Benito Galván, director del establecimiento penitenciario federal conocido como Puente Viejo.

Acostumbrado a hacer negociados con Coco, su aliado entre los presos, la sed de poder de Antín lo sacará de su zona de confort. Estos dos veteranos actores de la televisión y el cine nacionales protagonizan duelos antológicos, con escenas cargadas de tensión y… puteadas. Así, se convirtieron en tendencia en las redes sociales, donde cada uno de sus cruces es festejado por miles de internautas.

2) El regreso de Pastor

El personaje que Juan Minujín encarnó en la primera temporada había desaparecido de la narración porque la segunda y la tercera temporada habían sido precuelas. Recordemos que en el inicio de la historia, el ex policía Miguel Palacios ingresaba como convicto en la prisión de San Onofre con una identidad falsa, Pastor, y una causa inventada. Su misión era infiltrarse dentro de una banda mixta de presos y carceleros que operaba desde adentro del penal.

Ahora, en la flamante Puente Viejo en la que transcurre la cuarta temporada, el reencuentro de Pastor con los hermanos Mario y Diosito Borges (Claudio Rissi y Nicolás Furtado) pone en juego una venganza latente que toma caminos impensados.

Se trata del reencuentro ficticio más esperado. Y, como buen plato fuerte, no se deja espiar hasta entrado el final del primer episodio.

Se suponía que el estreno iba a ser en 2020, pero la pandemia demoró todo. La expectativa le sumó fichas al regreso, pero parte de la jugada maestra de esta secuela fue no descansar en eso. El receso extendido por cuestiones sanitarias ayudó a pulir todavía más los libros y se aceitara bien todo, de modo que la reaparición de Pastor estuviera justificada.

“En esta temporada soy productor asociado. Con lo cual también pude estar más involucrado en algunas cosas del armado de la serie. En el medio, también ocurrió la pandemia, que retrasó todo. Pero lo aprovechamos para poder trabajar más los guiones. Había mucho que contar de Pastor”, le contó Minujín a Clarín hace unos días.

3) La violencia extrema

El cuento sería otro sin las postales de brutalidad extrema, donde la violencia física no da lugar a la imaginación y las violaciones –con encuadres estratégicos – parecieran ser el pan de cada día. La trama de personajes y sus vínculos en el tiempo le imprimen a la ficción una narrativa capaz de escapar al horror de una de una ficción que no es complaciente con los espectadores.

Ésta es, sin dudas, la temporada más violenta de las cuatro que hasta ahora tiene El marginal. Y evidentemente esa explotación del morbo rinde sus frutos. El público, al parecer, está ávido de crudeza. No hay contemplación al abordar los recovecos psicológicos de cada uno de los personajes que habitan ese submundo de delincuencia y corrupción.

En Puente Viejo no hay descanso. Ni siquiera (y sobre todo) a la hora de relajarse en la almohada. El peligro está a la vuelta de la esquina. “La historia tiene que ser cruda y áspera, te tiene que incomodar un poco y te tiene que doler. Desde ese lugar fuimos trabajando siempre”, declaró el director, Alejandro Ciancio, a Página 12.

4) Grandes incorporaciones

Además de la llegada de Ranni, El marginal incorporó otros actores para darles vida a grandes personajes. Como el equipo de Primera que compra al crack que se le ocurre, la ficción producida por Underground y Telemundo Streaming Studios sumó a intérpretes de primer nivel.

Así, llegó Ariel Staltari en un papel con notable peso propio. Quien fuera revelación de Okupas, que también se lució en Un gallo para Esculapio y El puntero, ahora le da su impronta a Bardo. Y Luis Luque es Coco, el verdadero intocable y dueño del circo tumbero. Ellos llegaron para remover el avispero y recibir, a su manera, a los nuevos vecinos.

5) El realismo

Si algo caracterizó a El marginal desde su comienzo fue el realismo. Primero estuvo filmada nada menos que en la cárcel de Caseros. Como esa locación fue demolida y ya no está disponible, la producción tuvo que buscar un nuevo espacio para seguir manteniendo encendida la llama de esta historia tumbera.

Entonces, con la directora de arte Julia Freid a la cabeza, se recicló una fábrica abandonada de Boedo para hacerla ver como un penal de máxima seguridad de tres pisos y miles de metros lineales de rejas.

Todos los departamentos “técnicos” conspiran para darle una factura notable a esta ficción: la escenografía, la dirección de arte, el maquillaje, el peinado, el vestuario, la iluminación… Y la música, un factor clave con L-Gante a la cabeza.

Como en una superproducción, la puesta en escena hace que, en cada capítulo, estemos metidos en un infierno carcelario del que nadie sale igual. Los espectadores, agradecidos.

Fuente.:Clarin.com

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