domingo, febrero 5, 2023
30.5 C
San Pedro

“No soy Rambo”. El campeón del ATP de Buenos Aires que se armó e irá a la guerra Rusia-Ucrania

Tenés que leer..

Alexandr Dolgopolov nunca pasó inadvertido dentro de un court de tenis. Profesional desde 2006 y con un estilo poco ortodoxo, llamó la atención en el circuito por sus tiros envenenados, drops milimétricos e hirientes reveses de dos manos. Coqueteó con el Top Ten (fue 13° en 2012) y ganó tres títulos ATP, entre ellos el torneo de Buenos Aires 2017. Retirado en 2018 y nacido en Kiev, Ucrania, hace 33 años, acaba de regresar a su ciudad natal para unirse al ejército de su país en medio de la invasión de Rusia.

Dolgopolov explicó, en su cuenta de Instagram, que estaba fuera de Ucrania desde el 24 de febrero, cuando comenzó la invasión a su país, y que poco a poco empezó a cuestionarse sobre cómo actuar en el conflicto bélico. “La guerra me atrapó en Turquía. Llegué allí el día antes de que todo comenzara y me llevé a mi hermana ya mi madre. ¿Por qué? Porque después de mucha información de las mejores agencias de inteligencia del mundo y mucha incredulidad en casa, entendí que las posibilidades de una guerra, con ataques en Kiev y en todo el país, eran muy altas. Entonces me pregunté qué ocurriría en los primeros días/semanas”, comenzó narrando en sus redes sociales.

Finalista en otros seis torneos del ATP Tour entre 2011 y 2017, Dolgopolov entró en “el pánico generalizado”. Dijo que su misión, durante los primeros días de conflicto, era informar la verdad sobre “este infierno” y “reunir dinero en lugar de perder el tiempo salvando a mi familia”. Decidió unirse a un entrenamiento de tiro durante siete días con un exmilitar y emprendió su regreso a Ucrania.

“No soy Rambo en una semana, pero estoy bastante cómodo con las armas y puedo disparar de tres a cinco veces en la cabeza, a una distancia de 25 metros, esto con tranquilidad y en el ambiente de entrenamiento”, reveló Dolgopolov, uno de los ganadores del torneo porteño. En febrero de 2017, siendo 66° del ranking mundial, venció en la final de Buenos Aires al japonés Kei Nishikori (era 5°) por 7-6 (7-4) y 6-4. En su camino hacia la final derrotó a Janko Tipsarevic (Serbia), Pablo Cuevas (Uruguay), Gerald Melzer (Austria) y Pablo Carreño Busta (España).

El extenista ucraniano comunicó que emprendió el viaje de regreso a país con algunos estadounidenses que planeaban pelear en Ucrania. Confesó que compró chalecos antibalas, ropa militar y fue a Zagreb, la capital de Croacia, para conseguir otros elementos militares que necesitaban, como monoculares térmicos, que identifican las fluctuaciones de calor. Dolgopolov entró en Ucrania a través de la frontera polaca y llegó a Kiev.

“¡Este es mi hogar y lo defenderé! Con todos los que se quedaron. Muchas gracias y todo el respeto a las personas famosas que están en el terreno. Todo el respeto y estoy orgulloso de cómo este país está unido, incluso bajo presión de un dictador loco. ¡La verdad está detrás de nuestra tierra! Estaré en Kiev hasta nuestra victoria y después. Gloria a Ucrania”, concluyó su mensaje.

“Estoy para dispararle al invasor ruso”

En una entrevista con el diario francés L’Equipe, Dolgopolov aseveró: “Estoy listo para dispararle al invasor ruso”. Y continuó, ante la pregunta de cómo reaccionó su familia ante la decisión: “Están orgullosos porque es lo correcto, aunque no querían que me alistara porque tienen miedo de que me pase algo. Pero nadie puede impedirme hacer algo, tienen que aceptarlo. Soy un adulto, ¿quién va a detenerme? Si digo que voy a la guerra, voy. Por el momento, no envían al frente a personas que no tienen experiencia. A lo sumo, se colocan en determinados puestos de vigilancia para registrar los coches, por ejemplo.

“El mundo no se ha dado cuenta, pero llevamos ocho años en guerra. Vivimos con esto, especialmente en Donetsk. Desde entonces, tenemos 400.000 personas con experiencia militar. Así que no piden a los civiles o a los inexpertos que vayan al frente. Si tengo que luchar, lucharé, pero no seré el primero que manden, no soy un profesional. Eso no significa que estemos necesariamente a salvo”, sostuvo Dolgopolov en la entrevista.

Ver las imágenes de origen

-¿Está en contacto con el ex jugador ucraniano Sergiy Stakhovsky, que también ha vuelto a Kiev para defender a su país?

-La verdad es que no. Sé que está aquí. Respeto su decisión, es una decisión fuerte porque tiene tres hijos. Muchos deportistas están aquí. Todos han tomado las armas para apoyar a su país. Es bueno para la moral de las tropas y de los civiles. No importa si eres rico, pobre, famoso o no, todos están unidos.

Dolgopolov no es el único extenista ucraniano en unirse al ejercito de su país para luchar contra Rusia:  Andrei Medvedev (finalista de Roland Garros en 1999 y número 4 del mundo en 1994) y Sergiy Stakhovsky (31° en 2010) también lo hicieron. Otros deportistas también se alistaron, como Wladimir Klitschko (boxeador), Yuriy Vernydub (entrenador del Sheriff Tiraspol de Moldavia) y Andrei Tchmil (ciclismo).

En la nota con el prestigioso medio francés, también se refirió a una angustiante situación familiar vivida por su novia y su hijo. “Recibo muchos mensajes en las redes sociales de personas que son pro-Putin. Por cierto, no hablan de guerra sino de una operación especial… Se ha ido demasiado lejos al decir que un ciudadano ruso no tiene nada que ver con esta guerra. Putin no parará hasta que su pueblo lo eche y le haga entender que es el diablo. Todo el mundo tiene que pagar las consecuencias de esta guerra para que se detenga. Aquí, como no pueden hacerlo contra nuestro ejército, atacan a los civiles. Mi novia y su hijo casi no lo consiguen, por ejemplo. Estaban tratando de salir de Kiev. ¡Les dispararon mientras conducían! Justo delante de ellos, un coche fue destruido. Gracias a Dios lograron dar la vuelta y salir del país, pero disparaban a la vista a civiles desarmados. Esto es un crimen contra la humanidad. Incluso en tiempos de guerra, hay reglas. Oír a los deportistas decir “estoy en contra de la guerra”, vale, nos alegra mucho, pero no es suficiente. Hay que excluir a Rusia de todo, de la cultura, del deporte, del cine, de todo. Quizá se den cuenta de que lo que hacen está mal”.

-¿Está decepcionado con los tenistas rusos?

-He visto lo que han dicho públicamente. Puedes sentir que están sopesando cada palabra. Son muy cuidadosos. No dicen que están en contra de su gobierno o de Putin. “Estoy a favor de la paz mundial”… ¡Eso es una puta mierda! Ven y dímelo a la cara, en Ucrania. ¡No es suficiente! Todo el mundo está en contra de la guerra. Saben que si dicen algo en contra de Putin, nunca volverán a Rusia. Debemos condenar al gobierno y decir que Putin está matando a gente inocente. ¿Qué dijeron los jugadores rusos? ‘’Todos debemos respetarnos, la guerra está mal, bla, bla, bla’’… ¿Es Miss Rusia o los Oscars? El tenis tiene que asumir la responsabilidad y tomar decisiones firmes.

Dolgopolov se manifestó en sus redes sociales desde el primer momento que comenzó la invasión rusa a Ucrania. “Solo para entender el nivel de pánico de nuestro enemigo. Completamente inútiles sobre el terreno. Súper ejército de payasos. Esta es una bomba de vacío prohibida, por si les interesa. [Putin] No es capaz de entender que no puede ganar esto salvo con una completa destrucción nuclear. Todo el mundo odia completamente a Rusia ahora mismo. ¡Animales!”, escribió Dolgopolov, que jugó su último partido en el Masters 1000 de Roma 2018 (perdió con Novak Djokovic, que era número 18 del mundo).

Alexandr Dolgopolov, en acción.
Alexandr Dolgopolov, en acción.AFP

La bomba de vacío a la que se refirió Dolgopolov,  también llamada bomba termobárica, consiste en la explosión de una primera carga de un gas (o combustible) que se mezcla con el oxígeno de la atmósfera seguida de una segunda detonación que consume el oxígeno creando un vacío y una explosión de alta temperatura que puede matar por asfixia. Se trata de un tipo de arma prohibida por la Convención de Ginebra.

El tenista que desafió a los médicos

A los 12 años le advirtieron a Dolgopolov que no podría dedicarse al deporte, justo en una familia dedicada al deporte. Su padre era coach de tenis, y su madre, gimnasta. Por una enfermedad que padecía, el síndrome de Gilbert, una afección que afecta al hígado y el cual puede producir gran debilitamiento, los médicos le dijeron que no era conveniente que tuviera actividad física.

En una entrevista contó cómo es convivir con esa enfermedad. “Es bastante normal. 5% de la población mundial lo tiene. Si no hacés mucho deporte o entrenás, no te afecta. Pero a veces te afecta, cuando comés algo que no debieras, o volás mucho. Estás débil o tenés ganas de dormir. Entonces voy al hospital y ahí me tratan”, explicó durante unas de sus visitas a Buenos Aires.

Fuente: LN

Últimas noticias

Rige el Estacionamiento Medido en Zárate

A pesar de los reclamos y voces en contra desde ayer comenzó a regir, bajo el slogan “Zárate para...

Más noticias como esta