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“Spinettango”: ¿con qué necesidad?

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Por Ernesto Edwards/Filósofo y periodista @FILOROCKER

De reciente aparición, “Spinettango” es un fallido homenaje en clave tanguera a la obra del Flaco Spinetta

Cumplida ya una década de la desaparición física del filósofo místico del rock, el siempre recordado Luis Alberto Spinetta, uno de los máximos exponentes creativos que ha dado no sólo el rock en Argentina sino el arte en general, a lo largo de la misma se sucedieron diferentes ediciones póstumas en formato discográfico que incuestionablemente le hacían justicia a la calidad de su trayectoria. “Los Amigo” (2015), “Ya no mires atrás” (2020), Presentación ARTAUD – 1973” (2020), y “Presentación ARTAUD, Vol. 2” (2021) así lo demuestran, dejando en evidencia que la presencia de sus hijos como curadores del legado de su padre garantizaron la seriedad del trabajo para cada uno de los proyectos citados que, por otra parte, sus respectivos análisis en buena medida fueron abordados en esta Columna. Recordemos, además, con qué admirada valoración fueron mensurados a la hora de nominaciones y premiaciones en los respectivos premios “Gardel”.

En 2007, con Luis Alberto todavía en vida, activo, lúcido, vigente y creativo, tal como estuvo hasta el final de sus días, desde Mar del Plata se gestó y se concretó un proyecto discográfico, con formato de triple CD y una finalidad benéfica: “Al Flaco… dale gracias. Los artistas homenajean a Spinetta”, que convocó a varias figuras (Los Tipitos, Rodolfo García, Palo Pandolfo, Javier Malosetti, Lisandro Aristimuño, Fernando Samalea, Blues Motel) y otros que no tanto, que en conjunto dieron forma a un producto final de jerarquía, con sesenta y ocho tracks, cada uno con interpretaciones acordes, con alrededor de trescientas personas participando (entre músicos, artistas plásticos, dramaturgos, fotógrafos y poetas), y aunque eran versiones (con lo que ello implica) respetaban la esencia y el mensaje spinettiano. Lamentablemente este registro sólo pueden escucharlo aquellos coleccionistas que aún conservan el álbum en formato físico, ya que no se encuentra subido a ninguna plataforma digital.

Todo lo expuesto para introducir al siguiente tema. Este reciente 1 de abril se subió a sitios virtuales “Spinettango”, una grabación con 12 canciones integrando una buena selección de 11 composiciones propias de Spinetta más “Grisel”, el exquisito tango que alguna vez grabara el Flaco en ese recordado disco compartido con Fito Páez, en 1986, que fuera “La la la”. Como siempre, el autor de esta nota se sumergió en su atenta escucha, libre de prejuicios, a la espera de experimentar ese placer intelectual que siempre provoca cualquier obra de este consagrado autor. Y, ¿qué decir?

La lista es envidiable. Cualquiera al que le propusieran interpretar alguna de estas canciones lo consideraría un privilegio: “Tema de Pototo”, “Bajan”, “Seguir viviendo sin tu amor”, “Durazno Sangrando”, “Muchacha (Ojos de Papel)”, “Plegaria para un Niño Dormido”, “Barro Tal Vez”, “Gricel”, “El Anillo del Capitán Beto”, “Mi Espíritu Se Fue”, “Los Libros de la Buena Memoria” y “Cementerio Club”. Cada una portando el particular período creativo, la complejidad conceptual, la carga metafórica, la profundidad metafísica y el comprometido mensaje de su autor. Que es a lo que uno espera se respete cada vez que se lo recree. Porque los arreglos musicales y las adaptaciones son bienvenidas cuando no se distorsiona el sentido ni se alteran las letras originales como si ello no modificara nada. A ver si queda claro: cada palabra que elegía Spinetta a la hora de escribir tenía una justificación literaria y filosófica. No entender eso ya sería un grave impedimento al momento de intentar elaborar un tributo discográfico. Y el responsable artístico de “Spinettango” parece que no lo entendió nunca, más allá de las buenas intenciones, que no se ponen en duda.

Vamos, que no es tan difícil versionar a Spinetta si se tiene la sensibilidad necesaria, el talento artístico correspondiente y una cabeza abierta. Si a ello le sumamos respeto hacia la obra original, tendremos como resultado, por ejemplo, las versiones que grabara de “Bajan” Gustavo Cerati, tanto en vivo como en estudio. Lo mismo puede decirse de “Seguir Viviendo Sin tu amor”, el último gran himno de Luis que supo ser grabado tanto por Catupecu, como por Pedro Aznar y el Chango Spasiuk, siempre con resultados más que aceptables. Y no olvidemos el emotivo “Barro Tal Vez” por Mercedes Sosa. Sabido es que la clave tanguera provoca una sonoridad particular, y que si resuenan matices piazzolescos, porque ese fue el objetivo de “Spinettango”, puede que en ese marco el resultado engañe. 

También es cierto que la impronta tanguera siempre ejerció gran influencia en el corpus artístico de Spinetta. La leyenda familiar insiste en que lo primero que cantó Luis en su vida fue, a los tres o cuatro años y arriba de un colectivo, un tango. Y que su papá se dedicó a ser cantante de dicho género. Asimismo sabemos que alguna vez compuso el celebrado instrumental “Tango Cromado”. Y no menos conocida es la admiración que profesaba por el destacado compositor y bandoneonista Ástor Piazzola, al punto de que al ser invitado a colaborar con dicho artista no se consideró a la altura. Otro mito instalado también da cuenta del adolescente Luis Alberto reuniéndose con Jorge Luis Borges. No es poco para justificar que este homenaje iba a ser bienrecibido. Lo que nadie esperaba es que el resultado fuera tan precario desde lo artístico (no así desde las ejecuciones de cada instrumento, que no inspiran objeciones), fundamentalmente considerando que muchos de sus participantes son músicos con experiencia.

Podríamos hacer un seguimiento track por track para exponer el grave error de perspectiva. Llama la atención que participando Daniel Melingo (con trayectoria en el tango), más Mimi Maura y la gente de Falta y Resto, haya sucedido este desliz. Con interpretaciones marcadas sobre tonos desafiantes de porteño altanero, sobrador, compadrito y fanfarrón, cuando a su autor jamás se le hubiera ocurrido ir en esa dirección. Y con tangos con fondo de milonga, aspirando a parecerse a Piazzola. Es como demasiado. Hasta Litto Nebbia sale salpicado justo en la interpretación del superclásico almendriano “Muchacha”. Porque si bien el maestro hace lo suyo de manera incuestionable, con su particular estilo, forma parte de uno de los mayores despropósitos de este emprendimiento, aunque no en su voz, sino en la de quien comparte el fraseo. ¿A quién se le puede ocurrir cambiarle la letra? ¿Sabrá el que lo hizo que no tiene el mismo significado decir el original “Cuando todo duerma” que el modificado “Cuando todos duerman”? ¿Se puede ser tan torpe? ¿A nadie se le ocurrió que eran intenciones semánticas y poéticas disímiles?

Para convertir “Tema de Pototo” en un tango podrían haber estado atentos al logrado trabajo de La Misteriosa Buenos Aires. Lo de Melingo en “Cementerio Club” es de un nivel caricaturesco. La metafísica “Barro Tal Vez” queda arruinada, con un desubicado canto desafiante. Solamente “Los Libros de la Buena Memoria” acierta y redime al resto. En síntesis, puede ser que “Spinettango” se convierta en una rareza que provoque curiosidad y ello haga que se decida escucharlo. No es la recomendación. La memoria de Spinetta no se merecía este disco.

FICHA TÉCNICA

“Spinettango” (Nacional Records, 2022)

Con Daniel Melingo, Litto Nebbia y otros

Género: tango – duración: 43´

Calificación: regular

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