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Fórmula 1: el “lago falso”, la divertida postal del GP de Miami y la punta del iceberg de un negocio millonario

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La supuesta laguna artificial ubicada entre las curvas 8 y 9 fue montada con pintura, pero se convirtió en el símbolo de una carrera en la que los fanáticos desembolsarán fortunas en dólares. Shamel Batistuta: el hijo qatarí del goleador, se prepara para debutar en la Primera D

Nicolás Coppa

La  Fórmula 1se prepara para vivir un fin de semana inédito en su historia reciente cuando este fin de semana, el circo máximo del automovilismo lleve su magia al GP de Miami, a un circuito diseñado para la ocasión y bautizado como el principal sponsor, Crypto.com. Sin embargo, en las horas previas al rugir de los motores, uno de los principales temas de debate entre los fanáticos es un sector del trazado, que es motivo de burlas y atención: una laguna con «agua falsa» pintada entre las curvas 8 y 9, donde aparecen emplazados una docena de yates.

Es el regreso de la F1 a Miami desde 1959, una plaza históricamente relegada por otras más tradicionales como Watkins Glen, en Nueva York, que se mantuvo durante los 60′ y 70′, o Indianápolis y Austin, fijas en las últimas dos décadas. Con Miami y Austin (23/10), Estados Unidos tendrá dos fechas en 2022, que serán tres a partir de 2023 cuando se sume Las Vegas. El motivo: los miles de millones de dólares que Tío Sam le inyectará a una industria en expansión.

Fue en abril de 2017, cuando el por entonces CEO de la Fórmula 1, Chase Carey, anunció este movimiento de expansión hacia Norteamérica, mencionando a Miami, Nueva York, Las Vegas y sumando a Los Ángeles como candidata. En ese momento, Miami vio la luz verde del semáforo, aceleró a fondo y llegó primero a la meta.

Un negocio que no podían perder

«Estoy seguro de que podemos realizar otro evento global para recibir personas de todo el mundo y generar un impacto económico en South Florida. Miami solo se merece lo mejor en música, comida, arte, moda, deporte y entretenimiento… y eso es todo lo que podemos llevarle con la Fórmula 1«.

Esa frase no la dijo un político de turno sino alguien todavía más poderoso en esa cálida región de la geografía americana. Nada menos que Stephen Ross, propietario de los Miami Dolphins, a punto de cumplir 82 años y con una fortuna valuada en 8,2 mil millones de dólares. Fue cuestión de tiempo para que se terminara cumpliendo su deseo, cuya planificación tuvo varias polémicas pero solo se vio realmente alterada por la pandemia de coronavirus.Stephen Ross, de corbata rosa, en una foto de archivo durante un evento junto al ex presidente Barack Obama. Foto: Brendan SMIALOWSKI / AFP.

Stephen Ross, de corbata rosa, en una foto de archivo durante un evento junto al ex presidente Barack Obama. Foto: Brendan SMIALOWSKI / AFP.

La idea original era que la F1 en Miami corriera sobre la costa de South Beach, en esas arterias que bordean la playa más famosa y glamorosa de la ciudad, hasta llegar al Downtown, con sus rascacielos infinitos y sus anchas autopistas. No llegaron a hacer un análisis de los riesgos que implicaría correr a más de 300 kilómetros por hora en esa zona urbana, que comenzaron a llover los reclamos de parte de la ciudadanía, mencionando el impacto ambiental que generaría esa opción.

Para evitar un conflicto que podía tornarse interminable, Ross y compañía hicieron lo que mejor saben: abrieron la billetera y empezaron a darle forma al Crypto.com, a varios kilómetros de la costa, y con uno de sus tramos atravezando el Hard Rock Stadium, sede de los Dolphins. 

«We need peace of mind, not pieces of your money (Necesitamos tranquilidad, no pedazos de su dinero)», protestó un opositor al proyecto, con un juego de palabras entre «peace» y «pieces», y presentó una queja formal para impedir que la F1 estuviera también en ese lugar.

Fue entonces que intervino el alcalde de la ciudad, el cubano nacionalizado estadounidense Carlos Giménez. A pesar de que había anunciado que se mantendría ajeno a las discusiones en torno a la F1 porque su hijo trabajaba como lobbista en las negociaciones, el hoy congresista del partido republicano rompió su promesa y vetó el amparo legal que complicaba la organización del evento.

«Es como tener un Superbowl en la ciudad todos los años», festejó Giménez al argumentar su decisión. Un comentario que, tiempo después le reprocharon cuando se descubrió que Ross le había regalado dos tickets de 4 mil dólares para el Superbowl LIV de 2020, que se realizó en el Hard Rock Stadium, aquel que ganaron los Kansas City Chiefs y que tuvo a Jennifer López y Shakira dando un inolvidable show de mediotiempo.Trabajadores dan los últimos retoques al circuito Crypto.com. Foto: CHANDAN KHANNA / AFP.

Trabajadores dan los últimos retoques al circuito Crypto.com. Foto: CHANDAN KHANNA / AFP.

El «agua falsa»

Cuando los diseñadores del Crypto.com presentaron el primer boceto del escenario que tenían estipulado, un sector del trazado mostraba una playa, con reposeras, sombrillas, yates y un espejo de agua al que nadie le prestó demasiada atención. Parecía más el delirio de algún diseñador gráfico que algo que pudiera «verse» en la realidad. Not in America.

La sorpresa llegó la semana pasada, cuando aparecieron las primeras embarcaciones que empezaron a aparcarse sobre un coqueto muelle ubicado entre las curvas 8 y 9. Pero en estos días la locura fue total cuando los periodistas y curiosos que recorrieron la zona descubrieron que la anunciada laguna será en realidad una plataforma pintada con distintos tonos de celeste que, a la vista, engaña a todos, especialmente a los millones de espectadores que seguirán las acciones por tevé.La "falsa laguna", una de las imágenes más repetidas en las redes durante la previa de la Fórmula 1 en Miami. Foto: AP Photo/Wilfredo Lee.

La «falsa laguna», una de las imágenes más repetidas en las redes durante la previa de la Fórmula 1 en Miami. Foto: AP Photo/Wilfredo Lee.

Con tickets que se inician en 1.500 dólares para todo el fin de semana y sectores VIP con cifras que superan los 5.000 dólares, el GP de Miami intenta emular al de Montecarlo en cuanto a derroche de dinero, y tendrá un aforo completo: más de 80 mil espectadores. Una cena en el restaurante Carbone, que será desmantelado cuando se vaya la F1, se calcula en 3.500 dólares por cubierto. El paquete para hospedarse en el sector más exclusivo del resort St. Regis Bal Harbour, solo apto para magnates, está valuado en 120 mil dólares según medios locales. Y era lógico, en un negocio tan prolífico, las marinas de yates no podían quedarse afuera.

Las principales firmas navieras de Miami, con sede en distintos puertos del mundo, se unieron para armar esta especie de showroom a cielo abierto en el corazón de la Fórmula 1, que terminó siendo un éxito de marketing. Además de publicitar las marcas y los modelos de los botes, tienen pautadas fiestas e invitados famosos, que aparecerán en los primeros planos de la transmisión y redes sociales.Foto: REUTERS/Ricardo Arduengo

Foto: REUTERS/Ricardo Arduengo

 David Beckham, Lebron James Michael Jordan TomBrad y muchísimas más figuras, no solo del deporte sino del mundo de la música y el cine, están anunciadas para los próximos días, además de un sinfín de presentaciones en vivo como la de Maluma, que cantará luego del podio. Porque en medio de todo este espectáculo vale recordar que hay una carrera por el título mundial.

Se estima que el paso de la F1 por Florida provocará un impacto económico por encima de los 400 millones de dólares para el condado de Miami Dade. Y que volverá a repetirse en los años venideros ya que el contrato de la ciudad con Liberty Media, la empresa que maneja la F1, fue establecido hasta 2032.

Una pileta ya no pintada de celeste sino llena de billetes verdes.

Fuente.:clarin.com

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