viernes, julio 1, 2022
10.5 C
San Pedro

Una luz no tan dorada

Tenés que leer..

Por Ernesto Edwards / Filósofo y periodista @FILOROCKER

Con “Golden Light” Fito Páez completó su anunciada trilogía, y hace que nos preguntemos para qué

Se anticipaba en esta Columna de Opinión, hace apenas un par de meses, que sólo quedaba esperar el cierre de su conjunto de tres volúmenes discográficos. Que lo de “trilogía” viene a cuento sólo porque así lo anunció Fito Páez, seguramente porque la habría venido componiendo en simultáneo. Y que, de cualquier modo, “The Golden Light” -que así se llama-, es a todas luces (justamente) la entrega más floja. Innecesaria, quizás. Sin agregar nada a lo que es una brillante trayectoria como compositor. Justo cuando se cumplen cuarenta años de su participación seminal como tecladista y sorprendente creador en lo que se conoció como la “Trova Rosarina”, y a tres décadas de su super exitoso registro, y récord de ventas, el recordado “El Amor Después Del Amor”, una placa plena de celebrados hits. Pero siempre se está a tiempo como para dar un paso en falso. Después de todo Fito Páez seguirá siendo lo que nunca dejó de ser, aún por sobre este actual material descartable.

Porque el ahora incansable Fito, publicando dos álbumes en apenas dos meses, parecía que iba a exponer alguna continuidad temática. O algo así. Y que suponíamos que “The Golden Light” cumpliría la misión de ser un repertorio disponible para que su autor lo tuviera a mano en aquellos momentos que decidiera hacer una gira sólo con su voz y nada más que compañado con el piano. Pero no fue una buena idea. O, por lo menos, parecería que mucho no se esforzó.

Abre el disco con la instrumental y extensa “El Mar de Gerardo”, inspirada en Gerardo Gandini. Nada que la haga recordable. Continúa con “Un Ángel Abrió Alas”. Tampoco se luce enormemente. Y es cuando comienza a intensificarse lo que para algunos siempre fue un problema y para otros una nota distintiva: su particular vocalización, que no es precisamente la más agradable y afinada. Volviendo a “Un Ángel”, afortunadamente es breve. Por igual motivo, no dice demasiado.

Luego tenemos “Diosa del Sol”, sin dudas un salto cualitativo y una aproximación a sus clásicos, aunque suena monótona, pero recorre parte de la historia literaria moderna con una protagonista que atraviesa el tiempo. Nada mal. Pero parte de lo peor sucedería a “Diosa…”, porque ya irrumpe, a capella y en inglés, con una pronunciación dudosa,  “The Moon Over Manhattan” y una prosa casi infantil. Si no fuera que es Fito Páez, tal vez debería dar alguna explicación. También, por suerte no dura más de tres minutos.

“Cervecería Gorostarzu” es un solo piano para referenciarse con un rincón cervecero emblemático de Rosario, la ciudad natal de Fito, esa misma con la que hace años tuvo graves desencuentros pero que desde hace tiempo parece definitivamente reconciliado, con este tema que cierra con un aire tanguero, para mostrar que sí, que ahora estamos en paz con esta urbe que en algún momento, y con razón, la señalara con “En esta puta ciudad”.

Luego irrumpirá “Hogar”, otro autorreferencial y confesional texto sobre el piano, pero más inspirado que el resto, ya que, polémico y hasta algo valiente, recorre gran parte de la historia más sórdida y fuerte de la Argentina, aunque no aporta nada nuevo ni que no sepamos. Y lo peor: aunque lo pretende, no logra conmover. “Vamos a hacer una casa, un nuevo hogar bajo el sol”. Fito se pierde en las intenciones.

Sigue con “Sus Auriculares”, un título que parece borgeano. Pero no. Es un tema inspirado en Charly García, que la había estrenado en vivo en octubre pasado cuando García cumplió 70, y que si nos guiáramos por este aviso de tributo, podría inferirse que no lo tenía en muy alta estima, aunque sabemos que siempre ha sido todo lo contrario. Si lo mejor de la letra, “Cuando el mundo tira para abajo es mejor no estar atado a nada”, lo escribió Charly.  Y cuando el recurso literario de Fito fue decir “cagarse” y “mierda”, es a las claras porque no tuvo su mejor momento creativo. García siempre merece mucho más que “Sus Auriculares”. Mala de Páez.

“Enciende el amor” se titula el track 8, y el disco no mejora. “Se abren las flores y los colores. Estallan en mil arcoíris. Se está abriendo el sol. Y suena otra vez esa hermosa canción”. Que no es éste el caso, claro.

Y llega el esperado cierre con el tranquilo, dormitivo y simple instrumental “The Golden Light”, que suena a algo conocido pero todavía no sabemos bien a qué.

No sería honesto ocultar que Fito provoca no sólo fanatismos en sus seguidores, sino también ciertos temores en el rubro periodismo especializado. Nadie quiere verse despreciado ni atacado por él ni perdiéndose una nota. Se sabe que, en líneas generales, la debilidad puede volver inmorales a las personas. Esa tal vez sea la explicación de por qué pocos se han atrevido, a lo largo del tiempo, a expresarse libremente sobre la obra de Fito Páez, sea el rubro que fuera. Si alguien se toma el trabajo, advertirá que generalmente se reproducen las gacetillas oficiales de la discográfica. Nadie quiere que el ídolo se ofenda o moleste.

Mientras el autor de esta nota finalizaba la atenta escucha de “The Golden Light” a través de una plataforma de streaming, el ramdom digital hizo que a continuación sonara “Polaroid de Locura Ordinaria”, una genialidad del disco “Ey!”. Volvé, Fito, tus más fieles simpatizantes seguramente te lo reclaman.

Conviene recordar, a punto de redondear esta nota, algunos conceptos finales de lo que publicáramos hace apenas dos meses sobre el segundo disco de la actual trilogía de Páez. Y es que insistimos con que no deberíamos soslayar que Fito es, junto al Indio Solari, uno de esos grandes compositores que provocan una notable ambivalencia a la hora de intentar justipreciarlo. Y ello sucede porque se incluye en la valoración sus contradictorias ideas personales y cambiantes definiciones y posturas ideológicas y políticas. Pero, que quede claro, hacer eso sería caer en un grave error. La política de la cancelación es un reduccionismo que no conduce a mejores abordajes. Fito Páez es un gran artista y se lo debe juzgar por su obra y no por cómo piensa o de qué manera comercializa su producción creativa. Que con más de cuatro décadas componiendo el saldo es más que favorable. Es casi óptimo. No importa que cantando sea, para muchos, un dolor de oídos. Su repertorio ya es un clásico de la música argentina, y un legado invalorable para la cultura. Y, además, es tan buen pianista… Lo dicho en marzo, se suscribe otra vez.

A veces una luz dorada anticipa el final del día. El crepuscular momento de descansar. Y de volver a buscar inspiración. Con Fito Páez siempre nos queda esa esperanza.

FICHA TÉCNICA

“The Golden Light” (Sony, 2022)

Fito Páez (voz y piano)

Género: baladístico

9 tracks – duración: 34´

Calificación: regular

Últimas noticias

Escucharon un llanto en un desagüe y encontraron a un nene desaparecido desde hace 8 días.

Un nene que llevaba ocho días desaparecido en la ciudad de Oldenburg, en el noroeste de Alemania, fue encontrado en...

Más noticias como esta