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Los gatos, la Literatura y el rock

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Por Ernesto Edwards /Filósofo y periodista @FILOROCKER

En la semana en que se celebra una de las tantas fechas que festeja al gato, recordemos que es tema recurrente para el rock

El francés Charles Baudelaire (1821 – 1867), el argentino Jorge Luis Borges (1899 – 1986) y el chileno Pablo Neruda (1904 – 1973) fueron tres notables escritores de enorme talento, innegable prestigio y relevancia internacional, de los cuales oportunamente ya hemos dado cuenta en esta Columna de su involuntario pero claro vínculo con el rock. En el presente artículo son citados por sus destacados poemas inspirados en los gatos.

Baudelaire, calificado por Paul Verlaine como uno de los más célebres poetas malditos de la Literatura, escribió “El gato”, y en él expresa: “Por mi cerebro se pasea como en su departamento un bello gato, fuerte y opulento. Cuando maúlla se oye apenas, su timbre es tierno y discreto; por más que su voz se calme o gruña es siempre rica y profunda. He aquí su encanto y su secreto. Esta voz que adorna sin ultraje allá en mi fondo tenebroso otras voces del verso numeroso y me pone feliz como un brebaje. Ella adormece los más crueles males y todo éxtasis concita, voz que me dice las más largas frases y ninguna palabra necesita…”

Borges, el genial poeta ciego, compuso “A un gato” para desplegar todo su arte: “No son más silenciosos los espejos ni más furtiva el alba aventurera; eres, bajo la luna, esa pantera que nos es dado divisar de lejos.Por obra indescifrable de un decreto divino, te buscamos vanamente; más remoto que el Ganges y el poniente, tuya es la soledad, tuyo el secreto. Tu lomo condesciende a la morosa caricia de mi mano. Has admitido, desde esa eternidad que ya es olvido, el amor de la mano recelosa. En otro tiempo estás. Eres el dueño de un ámbito cerrado como un sueño”.

Neruda, Premio Nobel de Literatura, fiel a su estilo poético de ese período, escribió su extensa “Oda al gato”, buscando describirlo: “Losanimales fueron imperfectos, largos de cola, tristes de cabeza. Poco a poco se fueron componiendo, haciéndose paisaje, adquiriendo lunares, gracia, vuelo. El gato, sólo el gato apareció completo y orgulloso: nació completamente terminado, camina solo y sabe lo que quiere. El hombre quiere ser pescado y pájaro, la serpiente quisiera tener alas, el perro es un león desorientado, el ingeniero quiere ser poeta, la mosca estudia para golondrina, el poeta trata de imitar la mosca, pero el gato quiere ser sólo gato y todo gato es gato desde bigote a cola, desde presentimiento a rata viva, desde la noche hasta sus ojos de oro…”

Para muchos los gatos son aquellas entrañables y pintorescas mascotas que conviven en los hogares de la gente, pero independientes de todo, sólo tomando contacto con nosotros por su voluntad y conservando el misterio de aquellos animales indescifrables. Y que, según su conducta, y su mayor o menor apego a su familia humana, despertarán emociones y sentimientos diversos, incluso desconfianza y miedo. 

También, los gatos disparan desde dichos populares como “Gato con botas no caza ratones”, ofensivas leyendas urbanas tales como que los naturales de la ciudad de Rosario son “comegatos”, y exageradas afirmaciones en torno a unas supuestas siete vidas de cada felino. Sin olvidarnos de que, para usarlo tanto a favor como en contra, a un reciente expresidente lo denominaban “el gato”.

En varios otros sentidos, el gato también llamó la atención de los rockers. Con decir que en nuestro país su concepto dio nombre, a mediados de la década del 60 a los tres primeros grupos que lideró, sucesivamente, el pionero del rock argentino Litto Nebbia, con los Wild Cats, Los Gatos Salvajes y, finalmente, Los Gatos.

No descartemos, también, que en nuestro contexto ocasionalmente el término “gato” es un discriminatorio adjetivo que pretende descalificar, especialmente a la mujer, asociando el término a una especie de prostitución VIP. Y será en ese sentido que se relacionará, en muchos de los casos, con ciertas fantasías mujeriegas presentes en el machista universo rockero.

Yendo por partes, la mención de Ricardo Soulé como autor de canciones que aluden a gatos, parece ser la excepción del listado. Con “Espectros”, anuncia su mística intención de religarse: “Quiero hablar con Cristo. Con Mahoma o Buda. El divino gato, el buey. Alguien que me ayude, de ahora y para siempre, a encontrar la paz y el bien”. Más mundana parece “Gata de Noche”, cuando dice: “Quiero que sepas que pienso salir. Andar por la calle toda la noche, y al fin conseguir mujer para mí. No importa quién sea. No importa quién es. Nada interesa si es mi mujer. Gata de noche. Toda la noche. Dulce de día como la miel”.

Con “Rock del Gato”, Juanse (desde Ratones Paranoicos), se expresa desde una reconocible actitud rockera: “Quiero verla en el show. Es como un gato siamés. Su cola arde en el risco. Y espero que alguna vez, al ver sus ojos me dé alguna noche de hotel”. Lo propio se aprecia con “Somos los Piratas” de Auténticos Decadentes: “En días de la semana, en horas calculadas, izamos la bandera de un grupo de piratas. Llamadas misteriosas, encuentros clandestinos, hoteles alejados, lugares sin testigos. Nos sacamos el anillo carcelero, ¡y vivimos una noche de soltero! Somos los piratas. Nos gusta la aventura, las noches de bailanta. Somos los piratas. Toda una vida fiel (¡al gato y a las trampas!)”.

Con “Tirá para Arriba” Miguel Mateos se describe: “Yo no busco lo que vos tenés. Yo no quiero hacerte ningún test. Sigo siendo un gato en la ciudad. Dame una oportunidad…” Mateos también compuso, justamente, “Un gato en la ciudad”. Joaquín Leviton (Turf) en “Gatitas y Ratones”, aunque creemos saber de qué va, juega con cierta ambigüedad: “Algo en mí me hace sentir que nosotros nacimos para huir como gatitas y ratones. O policías y ladrones. En bambalinas y telones. Por comenzar otra función como gatitas y ratones”.

El listado sería interminable, tan sólo pensando en canciones de rock en español que aluden o hacen un tratamiento temático sobre algún tipo de gato. Mencionemos apenas aquellas de rockers consagrados. “Gato de Metal” (Charly García), “El Gato de la Calle Negra” y “Aquel gato” (Pappo), “Blues del Gato Sarnoso” (Ciro y los Persas), “El Gato está por llegar” (Memphis La Blusera),  “Catorce vidas son dos Gatos” (Fito y Fitipaldis), “Gato que avanza, perro que ladra” (Calle 13), “Los gatos y los juegos” (Las Pasiones)”, “Gato López” (Ska-P), y “Maldito Gato” (Asfalto).

Resuena la palabra “gato” al escribir estas líneas, y por razones de edad reaparecen tres recuerdos: “Don Gato y su pandilla”, “Un gato en la oscuridad” y “T.H.E Cat”. Quizás no haga falta explicarlo.

Mientras tanto, sea gato callejero o gatito consentido en tu casa, no logrará disimular su indiferencia, aunque sepamos que aprendió a maullar principalmente para comunicarse con los humanos. Y, cuidado: te observan tanto que quizás conozcan algunos secretos que jamás has revelado. 

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