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Es rosarino y fue a Ucrania como voluntario: “La gente perdió todo pero igual te agradece por lo que hacés”.

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“La guerra te deja la fortaleza que te da la gente que lo ha perdido todo”. Paulo Milanesio, coordinador de emergencia de Médicos sin Fronteras España, se emociona cuando habla desde su puesto de mando en Ivano-Frankivsk, en el oeste de Ucrania, muy lejos de su Rosario natal.

Desde junio, este ingeniero civil de 37 años, hincha de Rosario Central, viaja por distintos puntos del territorio ucraniano para ayudar a los civiles damnificados por el conflicto que este miércoles cumple seis meses.

“La gente te agradece todo lo que hacés. Te da esa fuerza para seguir adelante ante cualquier problema que te da la vida. Cuando hay gente que lo ha perdido todo y tiene esa fuerza para salir adelante entendés que ningún problema carece de solución”, dijo Milanesio en una entrevista telefónica con TN.

Quién es Paulo Milanesio, el rosarino que ayuda a la población más vulnerable atrapada en la guerra de Ucrania

Milanesio nació en la zona del Parque Independencia, cuna de Newell´s Old Boys, pero de chico se hizo hincha del archirrival canalla. Se recibió de ingeniero civil en la Universidad Nacional de Rosario a fines de 2008 y un año después emigró a Barcelona.

Allí se dio cuenta de que podía aplicar sus conocimientos técnicos a la ayuda humanitaria y se unió a Médicos sin Fronteras. Desde entonces trabajó con la ONG en Yemen, Camerún, Etiopía, Mozambique, Guatemala y hoy en medio de la guerra en Ucrania.

Paulo Milanesio (Foto: cortesía MSF)
Paulo Milanesio (Foto: cortesía MSF)Por: Igor Barbero | Igor Barbero/MSF

¿Cómo fue que te uniste a Médicos sin Fronteras?

Descubrí que se podía hacer ingeniería en el mundo humanitario y en lo social. Empecé a trabajar en una ONG especializada en abastecimiento de agua e hice un máster en cooperación internacional. Me uní a Médicos sin Fronteras porque me empezó a tentar la adrenalina de trabajar en emergencias humanitarias, que requiere el máximo de energía y entrega porque las necesidades están a la vista.

¿Qué hacés ahora en Ucrania, en medio de la guerra?

Llegué hace dos meses. Ahora estoy en Ivano-Frankivsk, en el oeste. Tenemos proyectos en todo el país. Yo me encargo de coordinar los diferentes departamentos, ya sea de logística, médico, recursos humanos o finanzas. Y me encargo de garantizar la seguridad de nuestros equipos y pacientes. Esto implica mantener relaciones con el gobierno para acceder a las zonas más complejas, donde están las personas más vulnerables.

Cuando se habla de Médicos sin Fronteras se piensa en salud. Pero ¿qué otras áreas cubre la ONG?

Hay diferentes aspectos que cubrimos. En una persona que escapa de una zona de guerra y que lo ha perdido todo no solo está en juego su salud física. También su salud mental y cubrir sus necesidades mínimas. Hacemos distribución de comida, ropa de abrigo, colchones, mantas, elementos de higiene personal y de cocina para que cocinen los alimentos que les entregamos. Nos encontramos con gente que ha salido de sus casas y que salen con lo puesto.

Paulo Milanesio en Bucha, una de las ciudades más castigadas por la guerra, en las afueras de Kiev (Foto: gentileza/Paulo Milanesio)
Paulo Milanesio en Bucha, una de las ciudades más castigadas por la guerra, en las afueras de Kiev (Foto: gentileza/Paulo Milanesio)

Paulo Milanesio, de Médicos sin Fronteras: “La gente sufre de ansiedad, no puede dormir”

¿Cuál es el estado de salud mental de las personas a las que ayudan?

Hay mucha gente que ha estado mucho tiempo viviendo en sótanos o refugios antiaéreos como estaciones de subte y cuando logra salir lo hace muy traumatizada. Es gente que ha perdido a familiares y tienen que acostumbrarse a una nueva realidad. Nos encontramos con gente que sufre de ansiedad, no puede dormir. Muchos de nuestros pacientes son niños o gente mayor, abuelos o abuelas que se quedaron atrás durante las evacuaciones porque no podían salir de sus casas y quedaron en medio de los combates.

Ya pasaron seis meses desde el comienzo de la guerra, ¿qué es lo que más te impactó de las reacciones de la gente que deja atrás las zonas de combate y debe empezar a vivir en otro lugar, en otra realidad?

Una de las grandes particularidades que uno encuentra aquí es el hecho de que en cualquier momento, en cualquier parte, puede haber un ataque. La gente, ante cualquier ruido o el paso de un avión, se bloquea y ves que pierden la mirada. Hay consecuencias psicológicas que van a durar muchos años. La semana pasada me tocó estar en Irpin y Bucha, las ciudades cercanas a Kiev donde hubo enfrentamientos. Entramos en casas y edificios destruidos. Hablamos con gente que esos días estaban en sótanos y que no sabían lo que pasaba afuera. Esta gente está reconstruyendo sus casas. Pero lo que más impacta es cómo esta gente queda afectada ante cualquier sonido que lo hace volver a aquellos días.

¿Cuántos argentinos están en Ucrania con Médicos sin Fronteras?

Somos unos 5 o 6 en total, en distintas tareas, incluso en el campo médico y hasta en labores administrativas. En general somos 130 extranjeros y unos 500 ucranianos que trabajamos en todo el país.

Paulo Milanesio, de Médicos sin Fronteras: “Necesitamos entrar a la zona de combates”

¿Tienen acceso a las zonas de conflicto, incluso en aquellas bajo ocupación rusa?

No tenemos acceso a la zona de acción o en territorio ocupado por Rusia. Estamos en conversaciones con Moscú para intentar llegar a esas zonas más calientes, donde hay mayor vulnerabilidad de la población civil. Nuestro accionar es de absoluta imparcialidad y neutralidad. El único objetivo es llegar a las personas que más necesidad tienen.

Médicos sin Fronteras en la zona de guerra
Médicos sin Fronteras en la zona de guerra

¿Cómo se preparan para la llegada del invierno?

Ahora se viene lo peor. Las temperaturas bajan a 20 grados bajo cero. Estamos preparándonos para dar respuestas porque la gente no tiene abrigos, botas para caminar en la nieve y ni hablar de los picos de enfermedades relacionadas con el frío. Estamos preparando un plan de respuesta.

En estos dos meses que llevás en Ucrania, ¿qué te dejó la guerra?

Te deja la fortaleza que te transmite la gente que ha perdido todo y tiene tiempo para agradecerte lo que hacés. Te da esa fuerza para seguir adelante ante cualquier problema que te da la vida. Cuando hay gente que lo ha perdido todo y tiene esa fuerza para salir adelante entendés que ningún problema carece de solución. La gente no tiene nada. Está arreglando sus casas con plásticos y madera y se toman el tiempo para contar su historia y hasta sonríen. Y te dicen que van a salir adelante y te agradecen que estés ahí.

Fuente: TN Noticias.

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