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Elizabeth II y el rock

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Por Ernesto Edwards/Filósofo y periodista @FILOROCKER

Desde el rock las monarquías fueron abordadas críticamente. La partida de Isabel II hace retomar el tema

El pasado 8 de este mes murió, a sus 96, la reina Elizabeth II de Inglaterra, quien fuera el mayor símbolo del Imperio británico y jefa del Commonwealth, tras 70 años ocupando el trono, siendo de ese modo la segunda monarca de la historia en cuanto a la prolongación de su reinado. Con su último suspiro, le sucedió su primogénito, el ahora Charles III, de quien en los tempranos 70 se insistía con que podría llegar a ser el soberano más joven de Europa. Sin embargo accede a la corona cuando quizás ya esté demasiado grande.

A los argentinos nos cuesta bastante trabajo mirar con simpatía a la colonialista Gran Bretaña, especialmente desde 1982, cuando el gobierno de facto decidió recuperar por la fuerza nuestras Islas Malvinas. También nos resulta ajena la idea de que esta forma de gobierno -una monarquía parlamentaria-, rija los destinos de una nación. Hace varios años, desde esta misma Columna se abordó el tema de las Monarquías y el Rock. Hoy nos aproximaremos específicamente al particular vínculo del rock con la reina Isabel, no sólo desde la perspectiva de los rockers sino también desde el lugar de ella. Con la siguiente aclaración: se hará intentando aplicar la epojé fenomenológica que propiciaba el filósofo Edmund Husserl. Es decir, suspendiendo el juicio axiológico, tratando inicialmente sólo de describir el fenómeno.

Recordemos que la monarquía del Reino Unido, allí donde el rey Eduardo VIII abdicara por su pretensión de casarse con la norteamericana Wallis Simpson, por entonces con dos divorcios a cuestas, algo que fuera objetado por motivos legales, políticos y religiosos, demostró reflejos para recuperarse de su creciente decadencia, varias décadas después mostró al pueblo en general compungido por la muerte de su anciana reina. En el medio, la corona debió aggiornarse, para recuperar popularidad ante tanto tradicionalismo. Y, como ya veremos, uno de los recursos utilizados fue aproximarse al rock, por entonces muy popular entre la juventud.

La Filosofía Política siempre ha buscado analizar las distintas formas de gobierno a que ha sido sometido el pueblo de los distintos estados, y en ocasiones ha detenido sus enfoques en la monarquía, describiéndola como el gobierno de uno solo, personal y vitalicio, sea absoluto, constitucional o parlamentario, caracterizado como la situación en la que una sola persona, por derecho divino, y hereditariamente, rige a su antojo los destinos de su reino, y en numerosas oportunidades desconociendo o desoyendo las necesidades y padecimientos que culminan por generar impensables reacciones de las revolucionarias vanguardias populares. Esta descripción no se condice, en la cultura contemporánea, con lo que viene sucediendo más recientemente. Para quienes no habitamos en aquellos países que todavía conviven con regímenes monárquicos nos suena extraño el protocolo y modismos propios de una forma de gobierno que, en el mundo occidental, sólo se encuentra en algunos cuantos países de Europa. 

Reino UnidoEspaña (que no hace tanto cambió de rey) y Holanda (con una reina argentina) tal vez sean los reinados que nos resulten más significativos. Pero no son los únicos. Ya hoy día 44 estados soberanos, cada uno con sus peculiaridades, mantienen este sistema de gobierno, sea para ejercer el poder (prácticamente sólo los principados de Liechtenstein y Mónaco) o para oficiar protocolarmente. Pero si nos corremos de Occidente, veremos que Arabia Saudí y Brunei son monarquías absolutistas. Algo similar, pero más atenuado, sucede en Qatar, Emiratos Árabes y Bahréin. También es destacable la existencia de monarquías electivas, como en Malasia, y (aunque suene extraño) la del Vaticano, donde el Papa se elige en un cónclave por el Colegio Cardenalicio. Y, si así lo desea, hasta puede jubilarse.

Sólo a modo de repaso, en Argentina el rock también tocó el tema. Los Gatos con “El Rey Lloró”, Charly García desde Sui Generis con “Tribulaciones, lamentos y ocaso de un tonto Rey imaginario”, Raúl Porchetto con “Reina Madre”, Ricardo Soulé, en Vox Dei, con “Al rey, a mí y a vos”, Guasones, con “Reyes de la noche. Y Los Violadores con la llamativa “Rey o Reina”.

El rock, rebelde, revolucionario, inconformista, contracultural y contestatario desde sus orígenes, caería en una enorme contradicción si se manifestara a favor de las monarquías. Y así lo evitó inicialmente en Reino Unido. Pero como las revoluciones se comen a sus propios hijos, tal como afirmaban los franceses en el siglo 18, los rockers se dejaron coquetear por la pompa y el boato, terminando siendo absorbidos por el sistema. Con destacadas excepciones, claro. Tales las de John Lennon, los Sex Pistols y ahora Roger Waters. Pero no debe olvidarse que los británicos son conservadores y muy tradicionalistas, y la costumbre milenaria de ser regidos por un monarca forma parte de su identidad y de su historia. Haber sido distinguidos como Caballeros o con otras insignias reales por Isabel, coloca los casos de Paul McCartney, Mick Jagger, Roger Daltrey, Eric Clapton, Sting, Brian May, Ringo Starr y Bono en la vereda de quienes finalmente transaron, o “traicionaron” a los postulados del rock. De todos modos, el catálogo de canciones que critican, ironizan o se burlan de Elizabeth II es numeroso, evidenciando la relación conflictiva que siempre mantuvieron. Aún con la participación de unos cuantos de ellos en la celebración del reciente Jubileo de Platino parezca desmentirlo.

Hace una semana vimos cómo los anarco pesimistas de Sex Pistols la satirizaron con “God Save the Queen” (1977), con igual título que el himno británico: “Dios salve a la Reina, el régimen fascista; te han convertido en un idiota, una potencial bomba de hidrógeno… No hay futuro en el sueño de Inglaterra”. Censurada en las radios, fue estrenada sobre un barco navegando el Támesis frente al clásico Parlamento. 

En 1986 Morrisey desde The Smiths editó “The Queen is Black”, sarcástico y burlón: “Lo siento mucho, pero suena como algo maravilloso. Digo, Charles, ¿nunca anhelas aparecer en la portada del Daily Mail vestido con el velo nupcial de tu madre? Y así revisé todos los hechos históricos registrados. Y me sorprendió la vergüenza al descubrir cómo soy el decimoctavo descendiente pálido de una vieja reina u otra. ¿Ha cambiado el mundo, o he cambiado yo?” 

The Stone Roses, desde Manchester aportaron lo propio con la breve “Elizabeth my Dear”, para ser muy contundentes: “Desgarrarme y hervir mis huesos. No descansaré hasta que ella pierda su trono. Mi objetivo es verdadero, mi mensaje es claro. Son cortinas para ti, Elizabeth querida”. Los galeses de Manic Street Preachers, liderados ideológicamente por Richey Edwards, incluyeron la también cortita “Repeat” para tratar a la familia real de “generaciones inútiles” y de “escoria”. También desde Gales The Exploited apuntaron a la realeza con “Royalty”. No menos revulsiva y directa fue “Dreaming of the Queen”, de los Pet Shop Boys, que incluso cita a Lady Di: “Soñando tomar el té con la reina. Para ella, el amor es algo que nunca dura” 

Por estos días vino sonando bastante la brevísima “Her Majesty”, que Paul McCartney a través de The Beatles grabó en 1969, y que dice: “Su Majestad es una chica muy agradable. Pero ella no tiene mucho que decir. Su Majestad es una chica muy agradable. Pero ella cambia de un día a otro. Quiero decirle que la quiero mucho. Pero tengo que llenarme la barriga de vino. Su Majestad es una chica muy agradable. Algún día la haré mía, oh sí. Algún día la haré mía”.

Isabel II muere con un alto nivel de popularidad entre los británicos, luego de recuperarse del sismo que significó a nivel imagen la tragedia de su exnuera Diana Spencer. Sea como fuera, esta particular forma de gobierno, alrededor del mundo, no es mirada con simpatía por el universo del rock, y siempre lo ha hecho notar. Y resulta lógico. 

Quizás el que mejor definió el ambiente de hipocresía que tanto criticó el rock fue John Lennon, que en ocasión de un show de The Beatles que presenciara Isabel II, lanzó una de sus famosas frases: “La gente de los asientos de atrás puede aplaudir. Los de adelante hagan sonar sus joyas”. Y esa actitud provocadora es la esencia del rock.

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