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Aquella Ruta 66

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Por Ernesto Edwards/Filósofo y periodista @FILOROCKER

La literatura, el cine, la tv y el rock se inspiraron en la mítica carretera estadounidense, que más que una autopista fue una metáfora

En notas anteriores hemos visto al rock que, como contracultura, entre tantos reconocibles caracterizadores, además del compromiso, contenido y militancia, tiene como propios a la libertad, la independencia, la rebeldía y las ansias por viajar recorriendo nuevos caminos. Metafóricos y también concretos. A la manera de La Renga: como un “caminito al costado del mundo”. Por ello su proximidad, en sus letras, con la idea que vincula al movimiento musical con un género cinematográfico como el de las “road movies”, cuyas tramas se despliegan a lo largo de todo un viaje, entre rutas y revelaciones existenciales, en ocasiones como símbolo de vertiginosos encuentros con nosotros mismos. Historias que a nivel literario pueden emparentarse con la epopeya homérica, además del paradigmático “Ulyses” de James Joyce. Pero también con la contemporánea “En el camino” de Jack Kerouac. Dichos viajes necesariamente debían realizarse en carreteras ya existentes. O la alternativa será ir haciendo “camino al andar”, como prescribía Antonio Machado. O como cantaba Marea, dando “pisotones, haciendo senderos”. Y siempre como alegoría de un recorrido más íntimo, más privado. Muchas veces intransferible.

Y aunque posiblemente todo ello puede verificarse en general, con cualquier tipo de ruta o camino, sin embargo hay una que emerge, en particular, por sobre las demás. Una que desde la realidad y la historia se convirtió en disparador y referente de numerosas creaciones que la aluden. Ella es la Ruta 66. Pasemos a ver por qué.

Todos, o casi, más tarde o más temprano vamos elaborando una Bucket List propia. Es decir una lista de asuntos pendientes, de esos que queremos concretar en algún momento de nuestra vida. Listado que permanentemente podrá ir renovándose, porque los intereses cambian o las posibilidades personales se modifican de tal modo que lo deseado ya no será posible, o muy por el contrario, llegó el momento justo de hacerlo. En ese sentido nunca fue necesario ser norteamericano para imaginar y fantasear cruzar los EEUU en auto por la famosa carretera. Esa Ruta 66 tan mencionada en la literatura, el cine, la televisión y el rock. De inconfundible cartel rutero. Y que fuera la primera asfaltada de todo Estados Unidos. Para un recorrido que alguna vez se pensó podría hacerse en no menos de diez jornadas consecutivas. Toda una aventura.

Pensemos, tan sólo en el cine, que podemos verla reflejada en diferentes momentos del último siglo, en películas que por motivos diversos se terminaron convirtiendo en emblemáticas. Tales como “Viñas de ira”, “Bagdag Café” y “Cars”. John Steinbeck escribe “Viñas de ira” (1939, premio Pulitzer 1940), novela de ciertas alusiones bíblicas en la que relata cómo una familia busca huir de la pobreza, en plena Gran Depresión de los años 30, entre calamidades naturales e injusticias sociales. En “Viñas…” Steimbeck la describe así: “La carretera 66 es la ruta principal de emigración. La 66, el largo sendero de asfalto que atraviesa el país… La 66 es la ruta de la gente en fuga, refugiados del polvo y de la tierra que merma, del rugir de los tractores y la disminución de sus propiedades, de la lenta invasión del desierto hacia el norte, de las espirales de viento que aúllan avanzando desde Texas… De todo esto huye la gente… La 66 es la carretera madre, la ruta de la huida”. En 1940 se filmó una exitosa versión cinematográfica estelarizada por Henry Fonda y Jane Darwell, dirigida por John Ford y multinominada a los premios Oscar de ese año.

La casi surrealista “Bagdag Café” (Alemania, 1987) está ambientada en un parador en la Ruta 66 en la que una turista alemana discute con su esposo mientras manejan a través del desierto. En el medio de la pelea la mujer decide bajarse del auto, quedándose sola y teniendo como única posibilidad dirigirse a la cafetería en la que conocerá a una variada galería de pintorescos personajes, destacándose otra mujer con la que compartirá intimidades y desventuras. El filme siempre será recordado por su atrapante narrativa, y por “Calling You”, su melancólica canción de fondo.

“Cars” (EEUU, 2006) es un filme animado de la Disney – Pixar convertido en un homenaje inocultable y emotivo a la mítica Ruta 66, incluyendo pueblitos como el imaginario Radiador Springs, en Arizona, en un intento por revivir una zona y un recorrido que definitivamente parecen formar parte del pasado. Y con un soundtrack que integra a los muy rockeros Chuck Berry, Sheryl Crow y John Mayer y al original score de Randy Newman.

Ilustrando parcialmente esta intención de usar en el rock como escenografía autopistas y carreteras, “Route 66”, extraída del jazz y compuesta por Bobby Troup, en sus orígenes fue grabada por Nat King Cole, Perry Como y también por Bing Crosby, para luego ser rockeada hasta el cansancio desde Chuck Berry pasando por John Mayer, los Rolling Stones y Depeche Mode, y entre argentinos con Pappo, Juanse -solista-, Ratones Paranoicos y Pier. Y la versión Jazzera de Ciro Fogliatta. Todos, recorriendo imaginariamente la mítica Ruta 66 estadounidense, atravesando el país entero, teniendo paradas en distintas ciudades a lo largo de dicho territorio, como etapas o momentos de un viaje inmersivo más trascendente y simbólico.

Mención especial en cuanto a objetos culturales le corresponde a la serie televisiva “Ruta 66”. Estrenada en 1960, a lo largo de cuatro temporadas y 116 capítulos, dos muchachos que se harán inseparables compañeros de ruta atravesarán la legendaria interestatal a bordo de un icónico Corvette descapotable. Aunque en realidad poco y nada se filmó en la verdadera carretera. Interpretada por Martin Milner y George Maharis, éste último sería motivo de una nunca reconocida del todo discriminación por su condición sexual, inaceptable para una época de moralistas represiones de toda índole. Por ello fue reemplazado por otro actor en la última temporada. Milner hacía de un recién graduado en Yale, de buena familia y posición económica acomodada, que junto a su amigo, rebelde e informal, conformarían una equilibrada dupla de jóvenes aventureros. Más de 60 años, y este show televisivo no pudo ser olvidado.

Una aceptable traducción de la letra original es la que popularizó en su versión Pappo: “Bueno sí, sé que tú planeas ir por la autopista del oeste hasta su fin. Andarás bien por la 66. Se menea de Chicago hasta L. A. Son dos mil millas, más también podrás hacer. Andarás bien por la 66. Va por Saint Luis, abajo está Missouri. Ciudad de Oklahoma es tan bonita que verás Amarillo, Gallup, hasta México. Flagstaff, Arizona, no olvides Pomona. Grandes olas rompen, San Bernardino, ¡hey! Eso lo querías ver. En este viaje todo lo podrás hacer. Andarás bien por la 66”.

Charly García escribía para Sui Generis: “Es larga la carretera cuando uno mira atrás”. Intentar recorrer hoy día la Ruta 66 sería un imposible viaje en el tiempo. Su trazado original ya no existe. Fue alterado y sólo quedan algunos tramos. Si todavía figuraba en tu lista de asuntos pendientes, quizás sea demasiado tarde.

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