“The Prisoner”: filosofía, tv y rock

“The Prisoner” fue una serie británica que, por numerosos detalles, se hizo icónica en la historia televisiva. Aún hoy es una referencia
Publicado el 14/05/2021 a las 07:00 Hs.

 

Por Ernesto Edwards Filósofo y periodista @FILOROCKER

Hace 55 años, en 1966, comenzaba a grabarse en Portmeirion, un alejado y pintoresco pueblito galés, una serie que recién comenzaría a emitirse un año después, y que por sus especiales características se convertiría rápidamente en objeto de culto. Duraría apenas una sola temporada, tendría nada más que 17 capítulos, y sus fans se contarían por millones, entusiasmados muchos, como estaban, por tratar de descubrir y dilucidar supuestos mensajes y lecturas filosóficas.

Esa serie fue emitida por la ITV y se conoció como “The Prisoner”, y estuvo ideada, producida, protagonizada y a veces dirigida por el hoy legendario Patrick McGoohan (1928 – 2009), quien pretendía que fuera sólo una miniserie de 7 episodios, aunque la emisora buscaba una temporada completa de 26. Recordemos, para mensurar la importancia de la británica “The Prisoner”, que la del ‘60 fue una década dorada para la televisión mundial, y que Estados Unidos era el proveedor principal, con inolvidables títulos como “Los intocables”, “El fugitivo”, “Perdidos en el espacio”, “El agente de C.I.P.O.L” y “Viaje a las estrellas”, entre decenas de otros exitosos seriales.

Un detalle llamativo fue que McGoohan era de origen estadounidense, y sin embargo se destacó encarnando personajes británicos, como el del rey Eduardo I de Inglaterra en la aclamada “Corazón valiente” (1995). Claro está que de muy niño sus padres irlandeses retornaron a su país de origen, donde se irá desarrollando y, con el tiempo, aproximándose al mundo de la actuación. Pero muchos quizás lo recuerden por la muy hollywoodense “Fuga de Alcatraz”. Otra curiosidad es haber sido el primer elegido para encarnar a James Bond en “Dr. No”, rechazando el papel que luego haría famoso a Sean Connery.

Mención aparte para la apertura de “The Prisoner”, presente en casi todos los capítulos, que comenzaba con el actor principal conduciendo su Lotus Seven cruzando raudo el Támesis por el Puente de Londres, rodeando el Big Ben y dirigiéndose al cercano Green Park que rodea al Palacio de Buckingham. La casa donde se rodaron las escenas londinenses era en la que realmente vivía McGoohan, y aún hoy es motivo de peregrinación para los más que maduros fanáticos originales, en el 1 de Buckingham Place. El autor de esta nota siempre ha sido asiduo visitante de esta edificación, y aún le queda pendiente llegarse, algún día, hasta Portmeirion.

“Number Six”, el protagonista de “The Prisoner”, parece ser un agente secreto del MI6 en tiempos de Guerra Fría. No se le conoce nombre, no se sabe cuál es su rol, pero sí nos enteraremos de su renuncia, de su inmediato secuestro y de su forzosa reclusión en un pueblito costero (“The Village”), de ubicación desconocida, cuyos gobernantes le exigirán, de varias maneras, que revele las causas de su dimisión. Es que sus captores se desesperan por saber qué puede hacer “Number 6” con tanta información acumulada a lo largo de sus años en la Inteligencia al servicio de Su Majestad. En todo el decurso, el exagente intentará descubrir quién es realmente el enigmático “Número 1”, quien gobierna a través de su virrey, “Número 2”. Hasta que llegará, finalmente, la revelación, en un desconcertante capítulo grabado de apuro. Y todo, mostrado desde la azorada perspectiva de “Number Six”, siempre agobiado por un control opresivo, de monitoreo permanente, y por una serie de delaciones y traiciones de los demás habitantes.

Fue complejo, en su momento, etiquetar el género de “The Prisoner”. No era propiamente de espionaje, sino más bien de una ciencia ficción acorde con la contracultura posmoderna de aquellos años, incursionando en temas inéditos como la manipulación psicológica a través de drogas, hipnosis y control mental. Y también en los delirios persecutorios y la paranoia constante. Sobre todo cuando lo único que se busca es quiebre y dominación. Siguen siendo clásicos algunos diálogos, que en realidad eran un juego de palabras, como: -“¿Quién es ‘Número 1’?” –“Es usted, ‘Número 6’”. La diferencia la marcaba apenas una coma, según cada interlocutor.

Desde entonces hasta ahora se ha especulado bastante acerca del correcto significado de muchos de los signos y símbolos que aparecían en sus sucesivos capítulos. Algo de lo cual McGoohan siempre se negó a clarificar. Se ha hablado de la proximidad que tenía su línea argumental con los planteos de George Orwell (“Rebelión en la granja” y “1984”) y de Aldous Huxley (“Un mundo feliz”) en cuanto a las libertades individuales conculcadas por parte de un Estado omnipresente y totalitario, siempre ocupado en someter, sojuzgar, desinformar y etiquetar. Y la Villa, y su vida dentro de ella, eran la encarnación de un Gran Hermano que todo lo controlaba, aunque Number 6 se rebelara y resistiera íntimamente, porque ese era su único e inexpugnable bastión. Resistir. De eso se trataba. Y de intentar escapar. Casi como si este prisionero fuera parte de aquella alegórica caverna de Platón, buscando volver al mundo del conocimiento, y dejar definitivamente de ser nada más que una cifra.

Conviene aclarar que durante mucho tiempo se sospechó que “The Prisoner” era una velada y más elaborada continuación de “Cita con la muerte” (“Danger Man”), que también se viera con mucho interés en nuestro país a comienzos de los ’60, que igualmente estelarizara Patrick McGoohan, y que al no poseer los derechos del personaje (“John Drake”) nunca accedió a reconocerlo.

Como siempre, los Objetos Culturales provocan cierta intertextualidad, en la que cada producción “dialoga” con otras, como interlocutores ajenos a todo, sólo ocupados en esa conversación que les concierne. “The Prisoner” provocó el interés por una remake estadounidense, en 2009, protagonizada por James Caviezel junto a Ian McKellen, que para nada tuvo el éxito y la repercusión que la versión original. De igual modo, “Los Simpson” la recordaron, mencionándola y haciendo aparecer a McGoohan más de una vez. También harán lo propio citándolo en el filme “Austin Powers”. Tal era su relevancia en la cultura popular televisiva, y también musical.

“The Number of the Beast”, el tercer y súper exitoso disco de Iron Maiden incluía la canción “The Prisoner”, en explícita alusión a la serie británica, ya que la misma comienza con el famosísimo diálogo que daba inicio a cada capítulo de la serie. La leyenda cuenta que cuando el representante de los Maiden se comunicó telefónicamente con Patrick McGoohan para pedir autorización para usar el fragmento citado, el protagonista le preguntó qué tipo de música hacían. Cuando le contestó que eran del palo del rock, McGoohan se limitó a contestar simplemente “entonces háganlo”, dando por finalizada la conversación. Y no se equivocó, porque la letra terminó siendo una acertada aproximación rockera a la serie: “Corro. Lucho por respirar… No soy un Prisionero. Soy un hombre libre… Ahora me ves, ahora no me ves. Tendrás miedo cuando pronuncie tu nombre. No importa cuál fue el pasado. Sé adonde voy. Mejor que me taches de tu lista negra. Porque te daré mil vueltas…”

Para un período tan primigenio en cuanto a producciones televisivas, “The Prisoner” marcó un hito en varios sentidos. Todavía no parecía ser tiempo ni de metáforas ni de alegorías para un prime time que sólo buscaba entretenimiento superficial que no obligara a pensar demasiado. Y no obstante, con su novedosa impronta, de corte surrealista y estética psicodélica, mantuvo atentos a sus seguidores, entre finales de 1967 y comienzos del ’68, para asistir a un programa de ribetes filosóficos, bien guionado, con originales recursos de producción, y un diseño artístico que dejó una marca indeleble, haciendo inolvidable a la serie. Hoy, con mayores posibilidades tecnológicas, los seriales televisivos con un desarrollo argumental casi perfecto como “The Prisoner” pueden contarse con los dedos de una mano. Porque casi nadie expone, como “Number Six”, que nuestro peor enemigo siempre puede ser uno mismo.

 

FICHA TÉCNICA

“The Prisoner” (Reino Unido, 1967)

Con Patrick McGoohan

Género: suspenso, ciencia ficción

17 capítulos de 50´- Calificación: excelente